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Desvergonzados
En los casos de corrupción que están saliendo a la luz pública he notado que en muchos de ellos los detonantes para que las autoridades ecuatorianas despierten y actúen han sido las investigaciones y denuncias efectuadas por autoridades de otro país. Es decir, si no existiera la presión internacional, estos casos acá ni siquiera se conocerían.
Como la memoria es frágil les doy un recuento de los más sonados, con esta peculiaridad, y que están directamente relacionados con nuestro país. El caso FIFAgate, en el que fueron involucradas por fraude y soborno las más altas autoridades del fútbol ecuatoriano. El caso de tráfico de oro. Se dieron nombres y descripción de transacciones irregulares, pero quedan interrogantes por esclarecer. El caso Odebrecht aún se deshilvana con denuncias de coimas millonarias para autoridades del Gobierno, que según lo informado representan casi un tercio del valor de los contratos asignados. No se puede creer tamaña proporción. La pregunta que cabe es si esto solo pasó con Odebrecht, porque recordemos que en el país se han dedicado centenas de millones de dólares a la obra pública, por lo que si esto se repitiera con otros contratos las cifras por irregularidades serían descomunales. ¿Estarán investigando nuestras autoridades otras contrataciones públicas o estarán convencidos de que la excepción fue Odebrecht y con eso les basta?
En el caso Petroecuador, donde según denuncias se desviaron millones de dólares a beneficio de exautoridades de la petrolera estatal, hasta antes de Navidad había un solo detenido. Recientemente se hicieron nuevas redadas en las que cayeron más vinculados, no obstante, casi con precisión quirúrgica, ninguno relacionado directamente con el Gobierno. Es que caen y caen, pero nada del primo, nada de Capaya y otros cuantos nombres que andan sueltos sin que nada pase.
Debe ser vergonzoso que alguien de afuera nos informe las irregularidades que pasan en nuestro país, mientras el Gobierno continúa repitiendo su debilitado lema de manos limpias y corazones ardientes.
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