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Diario Expreso Ecuador

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Nos desdolarizamos

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Cuando la crisis financiera de finales de los años noventa del siglo pasado llegó a su punto más crítico, el entonces presidente Jamil Mahuad (que explicaba el fenómeno bancario a través del hundimiento del “Titanic”) tuvo que pegar “un salto al vacío”, como él mismo calificara tan desesperada acción, esto es dando por concluida a nuestra histórica unidad monetaria, el sucre, para adoptar, como buenos “cholo boys” o tercermundistas, la moneda del imperio (tal como llama a gringolandia el socialismo del siglo XXI), es decir, dolarizándonos sin saber hasta cuándo.

Y allí estamos todavía luego de darle de baja a la emblemática figura del Mariscal de Ayacucho, con su segunda muerte después de la de Berruecos, sustituyéndolo por la figura de George Washington, quien fuera el Juan José Flores de los Estados Unidos, como primer presidente de esa nación. En esos momentos desesperados se trató de una boya de salvación. Transcurrida ya más de década y media de dolarizados, existe en un gran sector un beneplácito permanente que parece usar el aforismo de “no hay mal que por bien no venga”, porque se piensa que, monetariamente agringados, la economía nacional se ha vuelto más estable sin correr el riesgo de esas grandes caídas monetarias que ocurrían de tiempo en tiempo. Sin embargo, como en la misma moneda siempre se presentan dos caras, hay quienes, y no precisamente por patriotas de la patria, añoran la sucretización porque ello permitía devaluar la moneda para hacer frente a determinadas crisis que se podían soslayar solo con el manejo de la moneda tradicional, aunque eso trajera consigo el alza del costo de la vida.

Dicen los chismosos, opositores por supuesto, que el tratar los “kikuyos” del régimen de resucitar en forma virtual al marido de la Marquesa de Solanda, para comenzar tratándolo como si fuera parte de la Internet o del Twitter, es una taimada manera de desdolarizarnos en forma informática, es decir sin darnos cuenta, mientras navegamos confiados en las redes sociales que, según ya se anunció, ahora van a ser severamente controladas (para evitar el chisme y la calumnia) por alguna superintendencia, como la de la Comunicación.

cazonf@granasa.com.ec

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