Debuts en la ONU
El martes pasado, al inaugurar la 73 ra. Asamblea General de la ONU, en Nueva York, el secretario general, António Guterres, advirtió a los representantes de 193 naciones allí reunidos: “Hoy, el orden mundial es cada vez más caótico. Las relaciones de poder son menos claras. Los valores universales se están erosionando”; para concluir: “Hoy, con cambios en el poder, el riesgo de la confrontación puede aumentar”. Luego, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, nuestra excanciller Ma. Fernanda Espinosa, que debutaba en el cargo, formuló un llamado a los líderes del mundo a “no desmayar en su intento por construir un orden mundial más pacífico, más seguro y más humano”, instándolos a estar a la altura de las necesidades de los pueblos. “El multilateralismo constituye la única respuesta posible a los problemas globales que enfrentamos. Debilitarlo o ponerlo en cuestión solo genera inestabilidad y desconcierto, desconfianza y polarización”, dijo, y lo dijo bien. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, fue otro debutante en este foro internacional al que llevó su Plan Toda una vida, su concepción paternalista con nombre de bolero de lo que para él debe ser la prioridad de su obra de gobierno, y en cuanto a política internacional, una insólita arremetida al instar a “una acción continental” contra el gobierno de Maduro que ha provocado, según expresó, “la mayor diáspora de la historia de América”, en referencia a la descomunal migración de venezolanos hacia los países del sur, especialmente Perú, habiéndose dado en la frontera con Brasil el primer rechazo xenófobo de los migrantes venezolanos. No hizo referencia al plan de retorno a Venezuela, que con gran esfuerzo ha puesto en marcha precisamente el presidente Maduro, usando buses y aviones para repatriar a sus nacionales, que han comenzado a sufrir las duras penalidades de su autoexilio, y que han iniciado este retorno precisamente desde nuestro país, dato que Moreno calló deliberadamente, que parece clamar a gritos una alineación con la derecha, lo cual se le olvidó consultar a nuestro pueblo. Hay mucho que aprender del chavismo, hijo de la Revolución cubana, antes que sumarse declamatoriamente al rechazo mundial contra el bloqueo a Cuba por parte del país que debió ser nuestro hermano del norte.
El martes pasado, al inaugurar la 73 ra. Asamblea General de la ONU, en Nueva York, el secretario general, António Guterres, advirtió a los representantes de 193 naciones allí reunidos: “Hoy, el orden mundial es cada vez más caótico. Las relaciones de poder son menos claras. Los valores universales se están erosionando”; para concluir: “Hoy, con cambios en el poder, el riesgo de la confrontación puede aumentar”. Luego, la presidenta de la Asamblea General de la ONU, nuestra excanciller Ma. Fernanda Espinosa, que debutaba en el cargo, formuló un llamado a los líderes del mundo a “no desmayar en su intento por construir un orden mundial más pacífico, más seguro y más humano”, instándolos a estar a la altura de las necesidades de los pueblos. “El multilateralismo constituye la única respuesta posible a los problemas globales que enfrentamos. Debilitarlo o ponerlo en cuestión solo genera inestabilidad y desconcierto, desconfianza y polarización”, dijo, y lo dijo bien. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, fue otro debutante en este foro internacional al que llevó su Plan Toda una vida, su concepción paternalista con nombre de bolero de lo que para él debe ser la prioridad de su obra de gobierno, y en cuanto a política internacional, una insólita arremetida al instar a “una acción continental” contra el gobierno de Maduro que ha provocado, según expresó, “la mayor diáspora de la historia de América”, en referencia a la descomunal migración de venezolanos hacia los países del sur, especialmente Perú, habiéndose dado en la frontera con Brasil el primer rechazo xenófobo de los migrantes venezolanos. No hizo referencia al plan de retorno a Venezuela, que con gran esfuerzo ha puesto en marcha precisamente el presidente Maduro, usando buses y aviones para repatriar a sus nacionales, que han comenzado a sufrir las duras penalidades de su autoexilio, y que han iniciado este retorno precisamente desde nuestro país, dato que Moreno calló deliberadamente, que parece clamar a gritos una alineación con la derecha, lo cual se le olvidó consultar a nuestro pueblo. Hay mucho que aprender del chavismo, hijo de la Revolución cubana, antes que sumarse declamatoriamente al rechazo mundial contra el bloqueo a Cuba por parte del país que debió ser nuestro hermano del norte.