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Diario Expreso Ecuador

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La cura ancestral del agua, aromas y sonidos

A cambio de un ‘randi-randi’ (colaboración económica voluntaria) el yachak Segundo Quintahua, de 81 años, convidó las bondades curativas ancestrales de las hierbas y montes de su nativo Morona Santiago.

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A cambio de un ‘randi-randi’ (colaboración económica voluntaria) el yachak Segundo Quintahua, de 81 años, convidó las bondades curativas ancestrales de las hierbas y montes de su nativo Morona Santiago. “Es un saber dejado por los seres sagrados, mis antepasados”, pregonaba el hombre de estatura baja, piel canela y sonrisa contagiante.

“Soy la cuarta generación de yachak que practico la medicina ancestral y mística; llevo en la sangre los poderes sagrados emanados de la Pachacamac”, expresó Segundo durante la promoción y socialización de la medicina ancestral y mística que se desarrolló en Cuenca, la semana pasada.

“Con copita de ayahuasca se logra el equilibrio espiritual. Con un baño en agua de pico predicador se eliminan las malas energías. Con agua de gran bestia se liberan los problemas espirituales del hombre”, anotaba el yachak al citar nombres de plantas místicas y curativas como el jengibre, zaragoza, runishungo, mirra, canchalagua, uña de gato, entre otras.

“Se curan todos los males energéticos de la persona, se devuelve el equilibrio mental y psicológico del paciente”, afirmaba el hombre que lucía en su cabeza unas plumas de ave muy coloridas y un pectoral con los colores del arcoíris. Su puesto de exposición lo ambientaba tocando una quipa, un instrumento musical de viento de forma caracol.

Pero la curación ancestral no solo se practica con la limpia con montes y hierbas, o con bebidas y baños, se la hace también mediante sonidos y los aromas de plantas especiales y semillas exóticas, explicó el Taita David Tumbalá, ministro de la Cultura de la Lengua Ancestral. Él es el único proveniente de Guayas y uno de los 15 sanadores ancestrales que participaron del evento.

En uno de los locales, el Taita Gonzalo hacía su curación con el sonido de un tambor y unos cascabeles que giraba en círculos sobre la cabeza de Jenny Asmal. “Los tratamientos son milenarios, nacidos de la naturaleza sabia”, aseguró el sanador.

“Con esta limpia me siento mejor, el dolor de cabeza que sufría desapareció”, testimonió Jenny mientras cancelaba los cinco dólares del costo de la limpia.

Al oler los aromas, se reciben las bendiciones de la Pachacamac “y con un rito de oración y agradecimiento al Taita Inti, Jehová para los cristianos y Cristo para los católicos, el Dios que vino al mundo para regar su sangre y curar de los males espirituales del hombre, se logra la curación interior”, anotó el Taita David. (F)

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