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El Cristo del Consuelo va con la fe hacia otro rumbo
800 mil creyentes acuden anualmente a la procesión. Es la más grande del país.

Por segunda vez en 60 años, las puertas de la iglesia Espíritu Santo no se abrirán este Viernes Santo para recibir al Cristo del Consuelo. Es que este ni siquiera llegará a tocar el timbre.
Tras más de medio siglo, la procesión de la imagen culminará ya no en este templo, en Lizardo García y Azuay, sino más lejos, en el Cisne II. En 1995 y por única vez, también arribó a la iglesia Inmaculada Concepción, de Guaranda y Vacas Galindo.
En Cisne II, el Cabildo erigió un monumento de bronce al Cristo. Es ahí a donde este viernes llega la imagen.
Para el párroco Ángel Villamizar, quien preside el templo donde la figura reside durante el resto del año, este recorrido inédito será un cambio positivo. Ofrece más espacio a los cerca de 800.000 creyentes que acuden a la muestra de fe.
“La explanada es más grande, será más cómodo para quienes acompañan al Cristo. Es un cambio necesario, porque la procesión continúa creciendo”.
Quienes no están del todo conformes son los feligreses, que se debaten entre el optimismo y la nostalgia.
Rosalía Guillén, de 43 años, acude desde niña. “Yo tenía unos diez años y lloré todo el camino. Había mucha gente y hacía calor, pero meses después mi papá, que estaba grave, se curó. Empezamos a venir para dar gracias a Dios y se nos hizo costumbre”.
La mujer indica que el anuncio del cambio de ruta la sorprendió. “Me suena a novelería. Preferiría que fuera el de siempre. Ya me lo conozco, conozco la zona. Es difícil para la gente aceptar un cambio así”.
A Mercy Rosado, de 28 años, también le cuesta dejar atrás esta tradición. “Era hora de que se buscara un sitio más amplio, sobre todo porque cada año hay mucha gente que se desmaya. El lugar donde está el monumento es más amplio, pero también da un poco de pena”.
Los menos conformes, no obstante, son quienes residen en la zona por donde la procesión pasaba hasta el año pasado. Entre ellos está Santiago Tomalá. Residente en la calle Lizardo García. Ahí vendía churros y golosinas para los fieles.
“Es injusto que proteste, porque es una mejora para la gente, es menos estrecho. Mis vecinos y yo venderemos allá, pero con más competencia”.
Sin embargo, como fiel devoto de la imagen, está convencido de que “Dios proveerá”.
Una carrera contra el tiempo
Aunque la regeneración de las calles Luis Adriano Dillon, Balsas y Buena Fe con sus transversales Gonzalo Vera Saltos, Francisco Paredes Herrera, Julio Jaramillo Laurido, Echeandía y la 11 está lista, la plazoleta donde se encuentra el monumento al Cristo, y donde culminará la procesión, aún está inconclusa. En el sitio, más de cuarenta trabajadores de la fundación Guayaquil Siglo XXI colocan adoquines a toda velocidad. Se prevé que esté lista este jueves.