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La crianza con apego: amamantar, portear y dormir con los hijos son tendencia

Las mamás que dan de lactar a sus bebés hasta más allá del año de edad, que duermen con ellos y los ‘portean’ (cargan) encabezan una tendencia en auge: la crianza con apego seguro.

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Las mamás que dan de lactar a sus bebés hasta más allá del año de edad, que duermen con ellos y los ‘portean’ (cargan) encabezan una tendencia en auge: la crianza con apego seguro.

La lactancia extendida es amamantar más allá de los 6 meses de vida del niño, que la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece como el tiempo de lactancia exclusiva (sin otro alimento, ni agua).

El colecho consiste en que el bebé duerma con sus papás. Y se convierte en cotecho cuando duermen en su cuna o camita junto al lecho matrimonial.

El porteo es la popular práctica ancestral de que las mamás carguen al bebé -en el pecho, al costado o en la espalda- con un fular o en una mochila ergonómica. Esta tarea también la disfrutan los papás.

La mamá que colecha suele ser la que amamanta y portear facilita el dar de lactar. Así lo explican las especialistas y mamás que lo hacen.

La crianza con apego es más llevadera para quienes tienen negocio propio porque manejan sus horarios. Las madres que trabajan en relación de dependencia también lo hacen, pero bajo otra dinámica: arman bancos de leche materna para que alimenten a sus niños en su ausencia y cuando ellas llegan a casa les dan el seno.

Esta decisión la tomaron con sus esposos, desde antes de ser padres. Fueron asesorados por una consejera de lactancia y tuvieron el respaldo del ginecólogo y el pediatra.

No es una novelería. Es una forma de vida responsable que obliga a papá y mamá a tomar talleres para aprender cómo practicar bien la también llamada ‘crianza positiva’, ‘crianza respetuosa’, ‘crianza con amor’, etc. (ver Sabías qué).

“Es muy demandante, mi tiempo es de mis hijos”, dice una madre guayaquileña, de 38 años, quien cría de este modo a su niño de 4 años y a su nena, de año y medio. Sin embargo, equilibra sus roles como profesional, madre y esposa, pues no descuida a su pareja y él la ayuda con los niños. Su clave es la perseverancia.

Stefania Pow, puericultora, doula de parto y educadora prenatal (www.lavialacteagye.com), señala a EXPRESO que la crianza con apego estrecha el vínculo entre madre e hijo.

“El vínculo afectivo es increíble cuando practicas el colecho, el porteo. El amamantarlo genera beneficios, no solo físicos, porque llora menos. Como está al lado mío lo calmo enseguida, va a tener menos mal humor y en la parte emocional el bebé va a presentar más seguridad, va a estar mucho más contenido emocionalmente”.

Patricia Ordóñez, pediatra y directora de Kinderzentrum, en cambio, considera que estas prácticas no estrechan el vínculo mamá-bebé, ayudan a mejorarlo, pero depende de cómo lo hagan. “No podemos garantizar al cien por ciento que va a ser un vínculo saludable”.

A su criterio, no hay que ser fanáticos. “El adulto tiene que ir conociendo las necesidades del niño, pero también conocerse y estar consciente de que lo que yo siento se lo transmito al bebé. Estoy de acuerdo, siempre y cuando se atiendan también las necesidades de la mamá. Tiene que estar bien alimentada, sentirse cómoda, relajada, atendida porque eso le va a transmitir al niño”.

Quienes crían con apego sostienen que esto es lo mejor para sus bebés porque los hace niños seguros y sanos y no dependientes ni malcriados, como dicen sus críticos.

El porteo

“Tu olor y tu calor mantienen al bebé en calma”

n Andrea García y su esposo Adrián Burgos son papás de Zoe, de 6 meses. García tiene 30 años. Es chef y especialista en Bioquímica Nutricional, dueña de una línea de alimentos saludables. Portean a Zoe desde que nació. Practicaron el ‘apego precoz’ poniendo a la bebé en el pecho de mamá al momento del parto, cuenta a EXPRESO, mientras con destreza toma el fular de aros (foto) para portear o cargar a su pequeña en su costado, sobre la cadera. También utiliza el fular elástico, mientras que su esposo prefiere la mochila o portador ergonómico.“El porteo permite estrechar el vínculo,lo que mucha gente no comprende es la necesidad del bebé de tener el calor, el olor y el contacto con la piel... tu olor y tu calor mantienen al bebé en calma, casi no llora”.Tenerla porteada facilita la lactancia a completa disposición del bebé que practica: le da de comer a Zoe cada vez que tiene hambre.

Andrea anda por toda la casa con la niña encima, haciendo sus actividades cotidianas; asimismo, la lleva a todos lados. “Portear no significa que nunca sueltas a tu bebé, quiere decir que cuando te movilizas lo haces con tu bebé en brazos, apegado (en lugar de usar coche)”.

Portear no es evitar que el bebé camine o retrasar este proceso, dice García, contenta, con Zoe sobre su cadera. Piensa cargarla hasta que Zoe quiera.

El colecho

Que los padres duerman con el bebé facilita la lactancia extendida

En un hogar de la urbanización Belohorizonte de Guayaquil, una pareja, que prefiere omitir su nombre, practica el colecho. En la cama matrimonial duermen cuatro: papá, junto al hijo mayor, de 4 años, y mamá con la hija menor, de año y medio, prendida al seno. Ella está embarazada, por lo que espera que el niño mayor deje la cama familiar pronto.Colechan porque la madre practica la lactancia extendida y dormir con sus hijos lo hace más llevadero, pues le permite descansar más y mejor. La niña suele levantarse de madrugada a tomar el seno. Es más sencillo tenerla a lado y darle de comer, que levantarse y recogerla del corral. Con el niño fue igual. Lo amamantó hasta los 2 años, por recomendación del pediatra y lo mismo hará con la nena.

Andrea Durán cuenta a este Diario que con su hijo menor, Elliot, de 9 meses, practica un mix entre colecho y cotecho. “Lo acuesto a dormir en una cuna a lado de mi cama, pero cuando se despierta a su lactada nocturna (4:00 o 5:00) lo paso a mi cama. Mientras él lacta yo sigo durmiendo, cuando termina se queda dormidito a lado mío. Con mi hijo mayor (Oliver, de 3 años) hacía lo mismo, pero lo acostaba en su cuarto... Entonces, cuando lo iba a recoger, con la caminata me despertaba y muchas veces me desvelaba. Ahora duermo mucho mejor”.

La cuenta @lavialacteagye recomienda a los padres hacer colecho durante 6 a 10 meses. Si todo va bien, aconseja mantenerlo hasta que el niño tenga 3 años. A esa edad ya pueden dormir en su habitación.

La lactancia extendida

La leche materna tiene probióticos y defensas, es ‘oro líquido’

n La lactancia extendida se practica desde el año de edad en adelante. En teoría, hasta los 2 años es complementaria, pero en la práctica es hasta el año o año y medio de vida porque el niño empieza a pedir más comida. Así lo explica la cuenta de Instagram @lavialacteagye. Recomienda a las mamás que den de lactar a sus bebés, en forma exclusiva, hasta los 6 meses de edad y que extiendan la lactancia hasta los 2 años.Andrea García, por su parte, practica la lactancia a completa disposición del bebé, también llamada a voluntad o a libre demanda. Es decir, amamanta a Zoe, su hija de 6 meses, cada vez que ella se lo pide, no a determinada hora ni luego de un lapso establecido previamente.“Soy especialista en Bioquímica (Nutricional), he estudiado mucho acerca del bienestar y la alimentación y para mí la alimentación de un bebé no es solo la leche, es el apego seguro con sus padres, con su mamá sobre todo. El papá, igual, pero durante los primeros meses el apego se hace más con la mamá por la lactancia”. García deja que su niña se quede dormida prendida en su seno, la retira y continúa en sus actividades. Reconoce que el tener un negocio propio le permite criar a su niña de esta forma. Le piensa dar de lactar hasta que la niña se lo pida. “Nutricionalmente, para un bebé lo más apropiado es la teta de su madre. Hay todo allí: probióticos, defensas, es ‘oro líquido’”.

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