En Manta, la multitudinaria convocatoria empezó a las 07:30. Los asistentes marcharon hasta la playa El Murciélago.

La controversia lleno las calles

Niños, adultos y ancianos llenaron la emblemática vía para ser parte de la ‘Fiesta de la vida y la familia’.

Los gritos hacían eco a lo largo de la avenida 9 de Octubre. Una sola consigna, vociferada por miles de personas, que desde las 10:00 se reunieron en el parque Centenario de Guayaquil: “Con mis hijos no te metas”.

Niños, adultos y ancianos llenaron la emblemática vía para ser parte de la ‘Fiesta de la vida y la familia’. El encuentro, sin embargo, tenía poco de fiesta y mucho de protesta, pues los asistentes querían dejar en claro que no concuerdan con la Ley Orgánica de Erradicación de Violencia Contra la Mujer, o con las reformas planteadas al Código Orgánico de Salud.

La marcha, convocada por iglesias católicas, evangélicas y grupos profamilia y provida, busca que del primer texto se eliminen las referencias a la identidad de género, orientación sexual y la obligatoriedad de incluir el enfoque de género en las mallas curriculares. De la segunda propuesta, buscan borrar la distribución gratuita de anticonceptivos.

En los días previos al evento, grupos de activistas e incluso asambleístas declararon que el grupo basó la marcha en premisas erróneas y que promovía el odio hacia los grupos LGBTI.

Ayer, desde una tarima colocada sobre la avenida Malecón, los organizadores negaban una y otra vez estas declaraciones. “Nosotros no odiamos a nadie, esta es una marcha de amor, pero así como nosotros respetamos a los demás, queremos que se nos respete y que se respete nuestro derecho de educar a nuestros hijos bajo nuestra conciencia”, indicó Gina Martínez, una de las voceras del Frente Nacional de la Familia.

Desde ahí era posible leer las pancartas de los asistentes. Muchas contenían el ya consabido “Con mis hijos no te metas”; mientras otras, frases como “Queremos un gobierno que respete a la familia natural”, “Biología sí, ideología no” e incluso en un caso particular “No a la depravación de los LGBT”.

En Quito, las zonas de El Arbolito y Villaflora se convirtieron en los puntos de salida para los asistentes. Ahí, ataviados de blanco y con letreros y pitos, miembros de 80 organizaciones e iglesias avanzaron hacia la Plaza Grande.

Israel Sánchez, representante del colectivo organizador del evento, señaló que la movilización tiene como objetivo reivindicar el derecho a educar a sus hijos según sus creencias.

Señaló que con la normativa se está queriendo la educación de género, derechos de los homosexuales, legislaciones sobre vientres de alquiler, cambios de sexo, “se quiere ir contra natura”, sentenció.

La marcha se realizó en otras 22 ciudades, entre ellas Cuenca, Santa Elena, Manta, Ambato y Playas.

En esta última urbe, cientos de personas avanzaron por la avenida principal, reiterando, al igual que en otras ciudades, que el encuentro era pacífico.

“No condenamos a nadie, pero estamos en contra de toda influencia que se quiera hacer en el campo de la educación sobre la identidad de género”, manifestó el párroco Mario Pazmiño.

Activistas se defendieron en las redes sociales

No marcharon, pero sí plasmaron sus posturas en las redes sociales. Desde tempranas horas, activistas de los derechos humanos , LGBTI y ciudadanos indignados subieron mensajes a Twitter usando el nombre de la marcha. “¿Y si enseñamos a nuestros hijos a amar y respetar al otro, en lugar de odiar a alguien por ser diferente?” posteó la publicista Natura Páez. “Me da mucha vergüenza ver cómo en mi país se promueve el odio” tuiteó Diego Veintimilla, del movimiento Frente Unidos.

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