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Contravia
Ahora cuando el ruido de la fiesta y la pirotecnia se ha calmado, cuando el clamor de los festejos amainó y se hace posible escuchar la palabra, queremos retomar una idea en la que acaso el nuevo ministro de Educación pudiese trabajar, de creerla viable.
Ya decíamos en nota anterior que esperábamos por libertad; por libertad de cátedra, por libertad de currículo, por libertad organizacional de las instituciones, por libertad de textos. Y es que la exigencia absoluta de uniformidad en la que el Ministerio de Educación se ha empeñado, resulta agobiante, desgastante, intolerable, más allá de que va en absoluta contravía del sentido cierto y real de la educación.
Sin duda la educación es hija de la libertad y no se la puede concebir sin trabajarla con capacidad imaginativa, con ansias creadoras y con tolerancia de la pluralidad. No hay nada más ajeno a la educación que ha de impartirse en el siglo XXI que buscar el criterio único a partir de los inefables: modelo único, horario único, currículo único, texto único.
Uniformar no es educar, todo lo contrario, en más de una ocasión resulta ser una manipulación de la inteligencia humana.
Por lo dicho, creemos importante y sin duda como educador que es, el señor ministro actual, también reconocerá que es tiempo de abrirse a una nueva frontera, que es tiempo de romper los modelos absolutos para trabajar en la búsqueda de un aula creativa, donde las ideas fluyan, donde cada institución encuentre razón de ser para una visión y una misión, para una filosofía identificadora y para un carisma propio que sea capaz de distinguir a cada quien.
No es uniformando la inteligencia del niño y del joven como avanzaremos por el camino del desarrollo en tiempos en los que la ciencia y las tecnologías nos sorprenden cada día.
Si buscamos emprendedores, si buscamos creativos, si buscamos diseñadores del futuro, permitamos a las mentes de niños y jóvenes el volar en las alas de la imaginación y desarrollar su capacidad creativa.
La uniformidad que el ministerio ha buscado va en contravía de las urgentes necesidades del estudiante de hoy.
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