Actualidad
Un coctel de estrategias para revivir la Zona Rosa

El suceso fue de conocimiento público. Una joven fue brutalmente golpeada en una de las calles principales del popular barrio, al pie del local en donde hasta minutos antes ella y sus agresores habían estado divirtiéndose, lo que ocasionó un declive vertiginoso de visitantes y de las ventas en todos los locales de la Zona Rosa. ¿Mereció caer tan bajo la imagen del sector? Dueños de bares opinan sobre lo que fue y lo que podría ser este sitio si se hacen ciertos ajustes y se combinan algunas estrategias. En El Colonial, María José Salinas, quien heredó de su padre el local y cuenta con más de 30 años de trayectoria, dice que hubo un decrecimiento en sus ventas a raíz del incidente, pero este no fue tan fuerte para sus finanzas, porque cifra su presupuesto en la clientela fija que posee. Pero confiesa que debido al mal momento debió cerrar parcialmente varios ambientes en el interior del bar y reducir su personal. Salinas ve con buenos ojos ciertas iniciativas tomadas por las autoridades, como la de prohibir los ‘enganchadores’. En la otra vereda, literalmente, se encuentra Praga, bajo la administración de Luis Ramírez, quien opina que los medios de comunicación no dieron un buen manejo a la noticia, por lo que espera que sean los mismos medios los que ayuden a recuperar la imagen. Ramírez es consciente de que los operativos policiales tienen la buena intención de evitar incidentes delincuenciales, pero cuestiona los métodos que se ejecutan. “Nosotros somos un bar de consumo, entonces es difícil ofrecer un buen ambiente para el mismo cuando 2 o 3 veces al día llegan operativos que nos obligan a encender las luces y apagar la música. Eso ahuyenta a cualquiera”, explica. Tanto él como otros administradores afirman que se sentirían más protegidos si en lugar de las intervenciones se ubicaran carpas con patrulleros en distintas zonas estratégicas. Luis Moncayo, administrador de Estación 20, ve con preocupación que se dé “preferencia” a otras zonas en la ciudad. “La gente termina yendo a Urdesa, donde muchos locales ni siquiera cuentan con los permisos. Por algo fue que se creó la Zona Rosa”. Aseveraciones que comparte Carlos Velasco, de la discoteca 593; él como otros emprendedores optó por llevar talentos de la televisión para atraer a la clientela, a pesar de que “los altos impuestos a veces lo hacen muy difícil de conseguir”. El consenso general de los administradores consultados por EXPRESO es que dos hechos aislados empañaron la cara del sector ante la sociedad, de manera injusta Pero afirman que existe aún un gran potencial por ser explotado. Con este propósito, hacen una serie de solicitudes a las autoridades, entre las que se destaca: mayor flexibilidad a la hora de realizar controles de seguridad y ensanchamiento de la franja horaria en que laboran. A su parecer y el de varios clientes entrevistados, estas leves variaciones contribuirían enormemente a devolver la alegría y frescura a un sector ya tradicional de la bohemia guayaquileña.