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La cocina del poder
Fuego alto en la hornilla electoral. Para retomar Carondelet, la oposición agita los ingredientes políticos, no sin riesgo de tropiezos.
Fuego alto en la hornilla electoral. Para retomar Carondelet, la oposición agita los ingredientes políticos, no sin riesgo de tropiezos.
Aunque ahora La Unidad se dice “reubicada, fortalecida y comprometida”, en palabras de John Argudo (Avanza), y Compromiso Ecuador se vende como “la unidad en acción”, según César Monge (CREO); ambos colectivos han registrado riesgo de quemadura en sus cocinas, durante la última semana.
Tan solo hace siete días, La Unidad, por ejemplo, abandonó la terapia intensiva a la que quedó condenada tras los desacuerdos públicos por la nominación socialcristiana de Cynthia Viteri a la presidencia. El lunes último, en Tababela (Quito), Jaime Nebot, Paúl Carrasco, Ramiro González, Marcelino Chumpi y Guillermo Celi (en representación de Mauricio Rodas), sus fundadores, volvieron a verse la cara. Lo más parecido a una terapia de grupo, terminó por rescatar al colectivo del coma mediático. Fue intenso.
La cita convocada por Avanza incluyó, después de las fotos sonrientes, un cruce de reproches propio de una guerra de comida. Y la bitácora de la operación, según fuentes presentes en la reunión consultadas por EXPRESO, resulta en una resurrección del consenso que, aseguró Nebot esta semana, “está pegada con cemento”.
González, que se impuso como tarea el rescate del club político, pidió una explicación sobre Viteri, a la que Nebot contestó con una exhibición de documentos que validaron uno de los puntos después firmados: el PSC respetó el acuerdo previo en Guayaquil, escoger un candidato y presentarlo. “No especificaba si de forma pública o privada”, alegó el equipo negociador socialcristiano. SUMA, por su parte, recibió del líder de Avanza, un pedido para “que el alcalde Mauricio Rodas dé la cara”, luego de constantes plantones y participaciones vía telefónica. Por último, Carrasco escuchó un llamado a “la prudencia” después de haber reaccionado dejando “en suspenso” su relación con La Unidad.
Pero el líder de Podemos tenía más picante que degustar. Carrasco había sostenido, cuatro días antes de la cita, un encuentro público con Guillermo Lasso en Guayaquil, que terminó en el anuncio de conversaciones. Ningún acuerdo, más que empezar a ponerse de acuerdo. Pero suficiente para incomodar al resto de sus colegas. “No entendí bien ese movimiento”, confiesa a este Diario, González, días después de la reunión de Tababela. Fue cerca de allí, en el hotel del aeropuerto capitalino, donde Carrasco dejó en claro lo que antes dijo en micrófonos: no considera a Viteri como la candidata. “No es el perfil que busca el país”, lo citan fuentes de su partido. El perfil que describió, de hecho, se parece a él.
¿Qué papel quiere entonces jugar el centroizquierdista líder azuayo en esta obra, el político bisagra o el presidenciable arriesgado? Tal vez ambos. “Siempre sospechamos que esto podía pasar”, aseguran voces cercanas a Viteri, en referencia a la posibilidad de que Carrasco compita en la carrera presidencial. Sus más cercanos colegas, como el prefecto de Morona, Marcelino Chumpi, advierten que contará con su apoyo. “Pero eso no significa que vaya a ganar”, reconoce. De hecho, Chumpi ya tiene en mente el candidato que propondrá a La Unidad: Jaime Nebot. “Le guste o no”, dice antes de soltar otra visión del rol de Carrasco, “Paúl ha sido trascendental para acercar a líderes a una misma mesa”, considera.
Se refiere a CREO y a Compromiso Ecuador; es decir, a Guillermo Lasso. Esta variante en la receta de La Unidad, con una puerta abierta y por escrito a nuevos movimientos, resulta poco probable, pero no deja de ser una posibilidad. Chumpi, que al igual que Podemos y SUMA ha iniciado contactos con la formación de Lasso, fue uno de los que trató de hacer entrar en razón al socialcristianismo, cuando Nebot aseguró en Quito que, por las declaraciones del exbanquero sobre el socialcristiano, consideraba “muy difícil” un acercamiento entre ambas veredas. “Jaime, si vamos a empezar así el Ecuador del 2017, no sirve”, le replicó.
El equipo de campaña de Lasso, sin embargo, coincide con Nebot: “Es altamente improbable”, confiaron a este medio. Aunque Compromiso Ecuador y La Unidad han dejado de ser planetas autónomos y ahora comparten satélites de negociación, el escollo principal se dirige hacia Avanza, con quienes CREO no comparte más de lo necesario.
Lasso, fiel a su estilo conciliador, se ha encargado de moderar su propio discurso desde la negación y el rechazo hasta el “nada es imposible” que pronunció esta semana. El presidente de su Ejecutiva, César Monge, interpreta el cambio de postura como “algo natural” en la política y la vida. Y le quita drama: “somos abiertos a conversar, se ha demostrado”, dice para despachar así las críticas constantes contra su movimiento por no sentarse a la mesa de La Unidad. De hecho, CREO no lo necesita. El equipo de Lasso está convencido de que el ascenso de la figura de su líder en elecciones concederá las condiciones para una negociación menos férrea. Una visión que las últimas encuestas ponen a prueba (ver página 4).
Las negociaciones en CREO se manejan a través de Compromiso Ecuador, una plataforma concebida para unir a la formación junto a Concertación, de César Montúfar (ya distante), en una lucha contra la reelección de Correa. Y tuvo éxito.
Fue por eso que Monge apostó por fortalecer el colectivo. Hoy Compromiso Ecuador tiene 114 adherentes, entre esos, altos exsocialcristianos y exprianistas, periodistas, economistas. Y el próximo mes sumará, en Quito, 20 nuevos cuadros de alto nivel, que incluyen políticos en funciones.
Y si las negociaciones con SUMA y Podemos, como aseguran voces de ambos movimientos, continúan con la celeridad con la que comenzaron, una fusión a dos manos no resulta difícil de imaginar.
Después de todo, el inicio oficial de la campaña está aún a tres meses.
Fuego alto en la hornilla electoral. Para retomar Carondelet, la oposición agita los ingredientes políticos, no sin riesgo de tropiezos.
Aunque ahora La Unidad se dice “reubicada, fortalecida y comprometida”, en palabras de John Argudo (Avanza), y Compromiso Ecuador se vende como “la unidad en acción”, según César Monge (CREO); ambos colectivos han registrado riesgo de quemadura en sus cocinas, durante la última semana.
Tan solo hace siete días, La Unidad, por ejemplo, abandonó la terapia intensiva a la que quedó condenada tras los desacuerdos públicos por la nominación socialcristiana de Cynthia Viteri a la presidencia. El lunes último, en Tababela (Quito), Jaime Nebot, Paúl Carrasco, Ramiro González, Marcelino Chumpi y Guillermo Celi (en representación de Mauricio Rodas), sus fundadores, volvieron a verse la cara. Lo más parecido a una terapia de grupo, terminó por rescatar al colectivo del coma mediático. Fue intenso.
La cita convocada por Avanza incluyó, después de las fotos sonrientes, un cruce de reproches propio de una guerra de comida. Y la bitácora de la operación, según fuentes presentes en la reunión consultadas por EXPRESO, resulta en una resurrección del consenso que, aseguró Nebot esta semana, “está pegada con cemento”.
González, que se impuso como tarea el rescate del club político, pidió una explicación sobre Viteri, a la que Nebot contestó con una exhibición de documentos que validaron uno de los puntos después firmados: el PSC respetó el acuerdo previo en Guayaquil, escoger un candidato y presentarlo. “No especificaba si de forma pública o privada”, alegó el equipo negociador socialcristiano. SUMA, por su parte, recibió del líder de Avanza, un pedido para “que el alcalde Mauricio Rodas dé la cara”, luego de constantes plantones y participaciones vía telefónica. Por último, Carrasco escuchó un llamado a “la prudencia” después de haber reaccionado dejando “en suspenso” su relación con La Unidad.
Pero el líder de Podemos tenía más picante que degustar. Carrasco había sostenido, cuatro días antes de la cita, un encuentro público con Guillermo Lasso en Guayaquil, que terminó en el anuncio de conversaciones. Ningún acuerdo, más que empezar a ponerse de acuerdo. Pero suficiente para incomodar al resto de sus colegas. “No entendí bien ese movimiento”, confiesa a este Diario, González, días después de la reunión de Tababela. Fue cerca de allí, en el hotel del aeropuerto capitalino, donde Carrasco dejó en claro lo que antes dijo en micrófonos: no considera a Viteri como la candidata. “No es el perfil que busca el país”, lo citan fuentes de su partido. El perfil que describió, de hecho, se parece a él.
¿Qué papel quiere entonces jugar el centroizquierdista líder azuayo en esta obra, el político bisagra o el presidenciable arriesgado? Tal vez ambos. “Siempre sospechamos que esto podía pasar”, aseguran voces cercanas a Viteri, en referencia a la posibilidad de que Carrasco compita en la carrera presidencial. Sus más cercanos colegas, como el prefecto de Morona, Marcelino Chumpi, advierten que contará con su apoyo. “Pero eso no significa que vaya a ganar”, reconoce. De hecho, Chumpi ya tiene en mente el candidato que propondrá a La Unidad: Jaime Nebot. “Le guste o no”, dice antes de soltar otra visión del rol de Carrasco, “Paúl ha sido trascendental para acercar a líderes a una misma mesa”, considera.
Se refiere a CREO y a Compromiso Ecuador; es decir, a Guillermo Lasso. Esta variante en la receta de La Unidad, con una puerta abierta y por escrito a nuevos movimientos, resulta poco probable, pero no deja de ser una posibilidad. Chumpi, que al igual que Podemos y SUMA ha iniciado contactos con la formación de Lasso, fue uno de los que trató de hacer entrar en razón al socialcristianismo, cuando Nebot aseguró en Quito que, por las declaraciones del exbanquero sobre el socialcristiano, consideraba “muy difícil” un acercamiento entre ambas veredas. “Jaime, si vamos a empezar así el Ecuador del 2017, no sirve”, le replicó.
El equipo de campaña de Lasso, sin embargo, coincide con Nebot: “Es altamente improbable”, confiaron a este medio. Aunque Compromiso Ecuador y La Unidad han dejado de ser planetas autónomos y ahora comparten satélites de negociación, el escollo principal se dirige hacia Avanza, con quienes CREO no comparte más de lo necesario.
Lasso, fiel a su estilo conciliador, se ha encargado de moderar su propio discurso desde la negación y el rechazo hasta el “nada es imposible” que pronunció esta semana. El presidente de su Ejecutiva, César Monge, interpreta el cambio de postura como “algo natural” en la política y la vida. Y le quita drama: “somos abiertos a conversar, se ha demostrado”, dice para despachar así las críticas constantes contra su movimiento por no sentarse a la mesa de La Unidad. De hecho, CREO no lo necesita. El equipo de Lasso está convencido de que el ascenso de la figura de su líder en elecciones concederá las condiciones para una negociación menos férrea. Una visión que las últimas encuestas ponen a prueba (ver página 4).
Las negociaciones en CREO se manejan a través de Compromiso Ecuador, una plataforma concebida para unir a la formación junto a Concertación, de César Montúfar (ya distante), en una lucha contra la reelección de Correa. Y tuvo éxito.
Fue por eso que Monge apostó por fortalecer el colectivo. Hoy Compromiso Ecuador tiene 114 adherentes, entre esos, altos exsocialcristianos y exprianistas, periodistas, economistas. Y el próximo mes sumará, en Quito, 20 nuevos cuadros de alto nivel, que incluyen políticos en funciones.
Y si las negociaciones con SUMA y Podemos, como aseguran voces de ambos movimientos, continúan con la celeridad con la que comenzaron, una fusión a dos manos no resulta difícil de imaginar.
Después de todo, el inicio oficial de la campaña está aún a tres meses.