SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

La cloaca

Creado:

Actualizado:

En:

La historia nos enseña que el ejercicio del poder genera corrupción y que esta , según sus dimensiones, puede alcanzar a ser una verdadera y gran cloaca. Yo lo dejo a su imaginación, lector(a), por tratarse de una metáfora. Una metáfora que condena las delictivas conductas humanas, coaligadas muchas de ellas, bajo el mando de lo que Francisco Huerta definió como mafia.

Sería injusto sostener que una ideología -cualquiera que esta sea- postule la corrupción. Sus postulados, sin excepción, hablan de servir a la sociedad, pero algunos de ellos, ya en el poder, demuestran carecer de aplicabilidad y surgen grietas que favorecen la aparición de excrecencias humanas. Las revoluciones izquierdistas en Latinoamérica son ejemplo de ello. No poder alcanzar sus objetivos y la necesidad imperiosa de ocultar sus graves defecciones, lleva a esos gobiernos a pretender su permanencia en el poder apelando a todos los medios a su alcance, legítimos o fraudulentos.

Odebrecht es corrupta, pero dudo que sea esencialmente corruptora. Nadie puede tener tanto poder de convicción para corromper a gobiernos de algo más de medio continente, además de EE.UU. y Suiza. El apagón moral que hemos sufrido es parte del poder dictatorial correísta y de la dolosa impunidad que los autócratas transmiten a sus subalternos y seguidores.

Mientras reverberaba el estiércol bajo sus narices, no cabía sostener que la ausencia temporal de pruebas documentadas en su contra, eximía a Glas de toda responsabilidad en la corrupción que rebasó los límites imaginables, generada en las áreas estratégicas bajo su cuidado y dirección. Los indicios, exámenes, dictámenes, delaciones y testimonios siguen acumulándose y unívocamente señalan su responsabilidad política y presumiblemente penal. Pese a ello, el vergonzoso encubrimiento de la mayoría parlamentaria ha impedido, ¡hasta ahora!, ventilar un juicio político reclamado por la moral y la decencia. Las irregularidades que involucran a Glas son de aquellas que han llevado a calificar la experiencia correísta como la más corrupta de nuestra historia. Glas ha chapoteado en esa gigante cloaca y como parte de ella escuchamos al presidente de la Asamblea , José Serrano, definir su deber constitucional de fiscalizar como el de defender a ultranza a su compañerito vicepresidente en apuros, llegando al extremo de irrespetar a un presidente de la República, “convocándole” a una sesión de su bloque gobiernista para un virtual careo con su cuestionado Glas, en vez de solicitar ser recibidos en audiencia. ¡Esa es la institucionalidad proclamada por esta revolución ciudadana!

Glas dio muestras de extremado cinismo y de un espíritu soliviantador en un comunicado reciente. Nos sentimos agredidos intelectivamente cuando alabó esa institucionalidad democrática del país, olvidando su propia complicidad en la dictatorial absorción que Correa hizo de todas las funciones del Estado.

Moreno concita nuestro respaldo a sus recientes decisiones, que el correísmo califica de desleales y mediocres. Un respaldo que nos aliente a pensar que el país se librará definitivamente de Correa y llevará a prisión a sus compinches. Rodeado como está de virtuales conspiradores y reducido Glas a su cargo de sucesor presidencial, no sería aventurado pensar que podría ser víctima de un movimiento que acelere esa sucesión presidencial. Alianza PAIS no está para luchar contra la corrupción.

El momento es el de ser o no ser, de resignarse a convivir con la cloaca o comenzar a vaciarla, admitiendo que defender estupideces revolucionarias equivale a defraudar a todo un esperanzado país.

tracking