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Las ciudadelas vecinas sienten el impacto del futuro puente
En la calle José María Egas, que está siendo ampliada para recibir el tránsito, hay negocios que cerraron. Los buses también han cambiado su recorrido.

La José María Egas parece zona de guerra. Era lo previsto. Como EXPRESO lo anunció hace casi tres meses, los trabajos que se realizan en esta área del norte de la urbe han provocado un escenario lleno de tierra y poco tránsito.
Salvo la actividad de los obreros y la maquinaria de la megaobra, que complementa al nuevo puente entre Guayaquil y Samborondón, la avenida luce ‘triste’, sin buses (pasaban por allí la 89, la 94, la 92, la 82 y otros), sin peatones. “Y es peor en las noches, porque está oscura. Las luminarias no se prenden”, se lamenta Luisa Mendoza.
Si bien el eje vial se constituirá en un esperado alivio para el tránsito desde La Puntilla, su construcción tiene un impacto en las ciudadelas vecinas a la obra en Guayaquil. Los comerciantes que tienen negocios lidian ahora con la falta de clientes, “porque casi nadie quiere acercarse al sector”.
Pese a eso, Barcelio Palma mantiene abierta su tienda de abarrotes. Dice haber perdido tantos clientes que, aunque no paga arriendo, empieza a preocuparse un poco.
La angustia, en cambio, se materializó para los dueños de al menos media decena de locales que decidieron cerrar sus puertas. Se enlistan allí una lavandería, varios bazares y otros tantos locales de comida, entre ellos un asadero.
Entre los valientes que aún tienen recursos para esperar a que la obra termine, en enero próximo, está Jimmy Bravo. Atiende un local de pollos a la brasa y admite que ha habido una baja de al menos el 50 % en la entrada de ventas.
Al lado de ese local, Luisa Mendoza está a punto de claudicar. Antes de que la obra empiece llegaban hasta de Samborondón a comer encebollado. Hoy solo vende el 25 % de lo que expendía y ya tuvo que despedir a su ayudante. “No tenía cómo pagarle”.
La esperanza de que la José María Egas vuelva a ser lo que fue los llena de expectativas. Está previsto que la avenida de 2.600 metros, que para la obra fue dividida en 4 tramos, sea la ruta principal de los autos que arriben de Samborondón.
En Sauces 9 aún no hay estragos
En Sauces 9, por donde pasa la cuarta etapa de la megaobra vial, los estragos aún son imperceptibles, salvo “algo de tráfico que ha tenido lugar las últimas semanas”.
Así lo aseguró a este Diario Carlos García, presidente del comité barrial de esa ciudadela.
La obra cuesta cerca de 5’200.000 dólares y tendrá tres ramificaciones.
La José María Egas, cuando esta concluya, acogerá entre el 25 y 30 % de la carga vehicular que soporta el puente.