Actualidad
Chempro, en su tercera generacion

Tiene 82 años, pero Luis Mendoza Cucalón los disimula bien. A su edad continúa activo en el sector empresarial: visitando la planta, evaluando ideas y cambios. No es un esfuerzo, es el trabajo que por décadas lo ha apasionado y que le ha permitido posicionar a Chempro en el mercado.
Conseguirlo no ha sido nada fácil. Mendoza sostiene que antes de ser empresario fue profesor y administrador de un colegio privado que pertenecía a su padre. Fue con un exalumno, con Carlos Cárdenas Vinces, con quien pudo trabajar y darle forma a la aspiración de llegar a tener un negocio propio. Así nació Chempro, una de las primeras fábricas de plásticos que tiene el país. “Era la década del 70. En ese entonces vivíamos el boom bananero que demandaba las fundas para la fruta, pero vimos cómo el plástico empezaba a usarse en muchas cosas, cómo su uso se iba generalizando y por eso nos inclinamos por esta industria”.
Lo primero que hicieron fue montar un pequeño taller para fabricar rollos plásticos que podían usarse para hacer fundas. Empezaron vendiendo por su cuenta, para luego también proveer del producto a grandes empresas. Tuvieron que pasar tres años, para empezar a fabricar los primeros juguetes y productos de hogar. Un oso de plástico, el taca taca, el platíbolo y el disco chino fueron los juguetes que empezaron a salir con la marca. Pero, “la fama llegó con la fabricación de los carros supersónicos. Fueron la sensación.” recuerda José Luis, el mayor de sus tres hijos, hoy su mano derecha y gerente general de Chempro.
De ahí solo llegaron años de esfuerzo y crecimiento. La fuerte competencia del juguete extranjero los obligó a fortalecer la producción, pero a crear nuevas opciones. En 1985 inauguraron la línea avícola, la que hoy está rindiendo mayores frutos a la empresa. En el 2013, dice José Luis Mendoza, se invirtieron cerca de $ 350.000 en maquinaria y moldes, que les permitió en el país producir los bebedores automáticos. Una inversión que esperan proteger con la ayuda del Gobierno, poniendo reglas igualitarias al producto importado. “Lo que llega de afuera no paga ni arancel ni IVA”, explica.
Cuando asumió como gerente, afirma José Luis, su gestión se enfocó en modernizar algunos procesos y en eso él sigue trabajando. No solo él, sino la tercera generación que se ha integrado ya a la empresa. Son los cuatro nietos de don Luis, quienes con sus conocimientos aportan en el área comercial, de recursos humanos y diseño. “Algún día yo quisiera irme sabiendo que con ellos, Chempro seguirá creciendo con la misma autoridad y respeto que nos hemos ganado en el mercado”, sostiene don Luis.