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La casa donde el civismo es amarillo
Quién creería que esa pequeña sede social de color amarillo, levantada en Eloy Alfaro y Letamendi, guardaría tantas historias y anécdotas.

Quién creería que esa pequeña sede social de color amarillo, levantada en Eloy Alfaro y Letamendi, guardaría tantas historias y anécdotas. Que allí, donde hasta hace poco los pósteres de las exglorias del equipo torero empapelaban sus paredes, han intervenido reconocidos conferenciantes y personajes de renombre, como Julio Estrada Ycaza (+), León Febres-Cordero (+) y Jaime Nebot.
La agrupación Barcelona Astillero, que debe su nombre a sus fundadores, barcelonistas acérrimos, dirigentes de la vieja guardia y el barrio que la vio nacer, cumple hoy 43 años. Sus miembros, noventa hinchas toreros, a quienes les pertenece este ‘escondite’, lo celebran con la remodelación del lugar.
Hace cuatro meses, el Municipio de Guayaquil, a través de la fundación Siglo XXI, empezó a restaurarlo (ver subnota). Con las mismas molduras, rastreras y columnas, alzó un nuevo bloque de dos pisos y embelleció esa edificación antigua, en la que por décadas se han realizado gratas tertulias y debates deportivos, culturales y también cívicos.
“Aquí hemos velado por el desarrollo de nuestro equipo, lo hemos defendido en los tiempos de crisis”. Sin embargo, precisa Julio Jurado, presidente, también han luchado por Guayaquil.
El dirigente, quien concede esta entrevista a EXPRESO en compañía del vicepresidente Carlos Yturralde, hijo de uno de los fundadores de la sede y dueño de aquella casa en la que por años, previo a la construcción del club, se reunían decenas de muchachos a fraternizar y rescatar las viejas anécdotas que se forjaron con el Ídolo, repasa algunos hitos logrados por y en la institución.
Trae a su memoria el momento en el que comprometieron a León Febres-Cordero, en ese entonces expresidente de la República, a aceptar la candidatura por la alcaldía de Guayaquil. Evoca también las veces en las que han salido a las calles para preservar su territorio, defender su soberanía, apoyar al actual alcalde y hacer respetar su gestión.
“Nacimos para ser el heraldo cívico del progreso porteño”, dice con orgullo.
“Cuando le pedimos a Febres-Cordero que acepte el reto de salvarnos, por ejemplo”, agrega Yturralde, ingeniero civil, “fue porque la corrupción, la falla total de los servicios públicos, la basura y la incapacidad para conducir un proceso ciudadano, nos estaba aniquilando de a poco”.
Barcelona Astillero, que a comienzos de 1975, pese a no estar vinculada a la directiva del equipo, alzó su voz eligiendo a su presidente (esto, luego de que estallara una huelga de futbolistas reclamando sueldos atrasados y renunciara la dirigencia), no ha cambiado sus bases.
En su ‘guarida’, generalmente el último sábado de cada mes, los socios se reúnen a cruzar ideas, crear planes, dialogar, para aportar al Ecuador.
Siempre con la presencia de una exgloria del fútbol y un ponente -que bien puede ser un exministro de Estado, un jurista, un historiador, periodista o poeta- analizan temas que impulsan o afectan el proceso de cambio de la urbe y el país: la falta de empleo, la regeneración urbana, la violación de los derechos humanos, el fortalecimiento de la cultura, la creación de más espacios para el adulto mayor...
“No somos políticos, pero intercambiamos criterios, incluso en torno a ello”, dice Jurado. Es una forma de resolver conflictos. “Las mejores propuestas tienen como destino final el despacho del Alcalde”.
En la sede también realizan homenajes y entrega de trofeos a los máximos artilleros y leyendas del equipo torero. “Jamás perdemos nuestro eje. Somos ciudadanos ‘amarillos’”, coinciden.
Ellos utilizan la amistad como factor de recreación y dignidad y el civismo como fuente cultural de progreso y bienestar socialtad como factor de recreación y dignidad y el civismo como fuente cultural de progreso y bienestar social.
Postal
Un cambio de $ 200 mil
En el nuevo bloque de dos pisos de la sede funcionarán un salón de eventos y el área administrativa de la asociación.
Y en la antigua, a la que se le repararon las paredes y cubiertas, en cambio, se realizarán sesiones internas y conferencias.
La modificación total de la obra, que incluye la implantación de un jardín que conectará ambas infraestructuras, tiene un costo que supera los 200.000 dólares.
Entre los trabajos que se ejecutarán consta además el mejoramiento de los sistemas de aguas lluvias y servidas, con canaletas que conducen a los ductos cajones y drenaje; nuevas instalaciones eléctricas y contraincendios; puntos de aire acondicionado y guardianía.