Cambios en educacion superior
El recordado rector de la Universidad Central, Alfredo Pérez Guerrero, decía: “el país va donde vayan sus universidades”. Sabía que en sus claustros se forman profesionales, investigadores, técnicos, dirigentes del futuro.
El anterior gobierno privilegió cuatro universidades creadas en ese periodo: Yachay, de las Artes, Nacional de Educación, Regional Amazónica. Al Instituto de Altos Estudios Nacionales lo convirtió en formador de servidores públicos. Esa política marginó a las demás universidades y politécnicas.
Los organismos nacionales, fruto histórico de la lucha de universidades y politécnicas, fueron captados por el Gobierno. El uno, creado en 1982 para planificar, regular y coordinar internamente el sistema; el otro, en 1998, para evaluar su calidad académica, revisar que no abusen de su autonomía y cumplan lealmente sus fines. La integración de ambos debe nacer de las propias comunidades universitarias y politécnicas, pero fueron utilizados para someterlas políticamente.
La Constitución consagra la autonomía académica, orgánica, administrativa y financiera de universidades y politécnicas. En 1996 se creó el Fopedeupo, dotándolas de rentas propias. Es inaceptable que Yachay derroche recursos en frondosas burocracias laborando fuera del país o en lujosos edificios en Quito. Olvidaron a Unamuno, “lo que natura no da, Salamanca no enseña”. Los líderes nacen y se hacen, no se los fabrica ni improvisa.
Se imponen cambios en la educación superior. Sus instituciones deben producir libremente pensamiento orientador, crítico, innovador; investigar y aportar al desarrollo nacional, promover la cultura, regular procesos de admisión y nivelación, modificando mecanismos que impidieron a cientos de miles de jóvenes acceder a este nivel educativo. Las universidades particulares tienen derecho a organizarse según sus Estatutos. La Senescyt puede ser un ente asesor, pero no rector de políticas públicas en educación superior. Hay que desmontar la equivocada tesis de que profesores con PhD mejoran la calidad educativa. Existen posgrados como maestrías o especializaciones igual o más necesarios.