SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Actualidad

Que el bebe duerma boca arriba puede salvarle la vida

En el mundo uno de cada 2.000 niños muere antes de cumplir un año, fundamentalmente entre el primer y cuarto mes de vida, sin una causa aparente y víctima de lo que a nivel médico se conoce como el Síndrome de la Muerte Súbita.

Publicado por

Creado:

Actualizado:

En:

En el mundo uno de cada 2.000 niños muere antes de cumplir un año, fundamentalmente entre el primer y cuarto mes de vida, sin una causa aparente y víctima de lo que a nivel médico se conoce como el Síndrome de la Muerte Súbita.

Por qué ocurre esto aún no se sabe. Es una de las incógnitas de la medicina que, pese a las investigaciones, no ha sido del todo resuelta. No se tiene evidencia clara de qué lo provoca. Lo que se conoce es que es más frecuente en los meses en que hace más frío, en bebés varones y en aquellos que pesaron poco al nacer.

También se sabe -y esto es algo de lo que se está hablando en el globo- que su incidencia está ligada al modo en que tienen de dormir. Y es que dependiendo de cómo lo hagan -explica la pediatra Raquel Morán, ponente del XVII Congreso Internacional de Pediatría y quien está de visita en el hospital Dr. Roberto Gilbert Elizalde- el mal se reduce o incrementa considerablemente. Investigaciones como la realizada por la Universidad Estatal de Nueva York y la publicada en los Archivos Argentinos de Pediatría, lo confirman: ponerlos boca abajo aumenta entre 5 y 14 veces el riesgo de morir.

Según la experta, se cree que el desorden se produce en criaturas que presentan una alteración en el metabolismo de la serotonina (un neurotransmisor) que hace que no perciban el descenso del oxígeno o el aumento del anhídrido carbónico. Lo que impide, por ejemplo, que al estar boca abajo y tras experimentar una obstrucción en las vías respiratorias, reaccionen: levanten la cabeza, la volteen y respiren...

A la fecha, el aviso ha dado buenos resultados, ha evitado -por ejemplo- que ciertos microbios presentes en las sábanas entorpezcan su respiración o que su aire no se renueve al estar en contacto directo con el colchón.

A muchos padres, claro está, les ha costado ser partícipes de la práctica. Sobre todo porque piensan que al acostar al niño boca arriba podría ahogarse si les viene un golpe de leche, en especial en aquellos bebés que sufren de reflujo gastroesofágico. Sin embargo, los estudios -agrega Morán- han demostrado que la postura supina (hacia arriba) reducen considerablemente los casos de muerte súbita y detiene los de ahogamiento.

Pero eso no es todo. Existen otras medidas ligadas a su descanso que, a decir de la pediatra Linna Vinces, organizadora del simposio, disminuyen también el riesgo de la fatalidad. Los controles prenatales, la lactancia materna y la cohabitación (compartir habitación con los padres, pero no la cama) actúan como factores protectores, precisa.

Un aporte similar ofrece el colchón: el lactante debe dormir sobre uno firme y con ropa cómoda (no tan abrigado, al menos en la ciudad). Eso beneficiará su patrón respiratorio y cardíaco, y evitará que se agote al respirar o sufra un golpe de calor.

Ella basa su criterio en estadísticas. Hacerlo sobre una superficie blanda o en un sofá aumentará cinco veces más el riesgo de muerte súbita. Y si se lo pone boca abajo -entre edredones, almohadas, colchas, pieles u otras superficies mullidas- el riesgo será hasta 21 veces mayor. “Hay análisis que lo comprueban”, concluye, “que muestran una elevada aparición del síndrome en pacientes que estaban sobreabrigados, cubiertos o rodeados de objetos y ropa en sus camas”.

tracking