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Cuando el banco cobra por guardar su dinero

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No es que el mundo esté al revés, es que la economía está patas arriba. Si tiene que pagarle al banco por sus depósitos es que algo no anda bien. Y eso pasa en una parte del mundo desarrollado que tiene tasas de interés negativas.

Este fenómeno mantiene a los economistas desconcertados, pues de hecho existe un término bien conocido (para dichos economistas) acerca de que a su juicio las tasas de interés no deberían situarse por debajo de cero. Dicho término es denominado el “límite inferior a cero - zero lower bound”.

Este término ha sido vulnerado. Probablemente, exista un límite de cuánto más las tasas de interés podrían dirigirse en negativo, pero los últimos acontecimientos muestran que el “límite inferior a cero - zero lower bound “ no ha resultado ser tan rígido como se pensaba.

Un último estudio entregado a Diario EXPRESO por Plan A Consulting acerca los detalles. En Europa -Dinamarca, Suecia, Suiza- y en Japón, los bancos centrales han decidido adoptar una política de tasas de interés negativas debido al exceso de fondos que los bancos comerciales mantienen depositados en sus bancos centrales.

“El propósito de Europa es el de estimular el crecimiento económico y levantar la inflación, la cual también está por debajo de cero -temida deflación-, muy alejada del objetivo del Banco Central Europeo de mantenerla cerca del 2 %”. Suecia y Japón comparten esa meta. En Dinamarca y Suiza, el fin inmediato es el de impedir la apreciación de sus monedas.

La política adoptada para dirigir los tipos de interés hacia abajo, a territorio negativo, tiene el objetivo de desestimular a los inversores a demandar sus monedas ya que al hacerlo impulsaría su valor hacia arriba”, dice José Xavier Orellana.

Estas decisiones de política económica pueden ser peligrosas, pero no son sorprendentes. Son maniobras drásticas de los bancos centrales, los cuales se encuentran muy presionados por cumplir con su intención de mantener la inflación bajo control y de apoyar el crecimiento económico y laboral.

Dichas metas se alcanzarían manteniendo los tipos de interés oficiales en rojo. Como consecuencia, los bancos del sector privado tienen que pagar para mantener el dinero en los depósitos y por tanto, preferirán ponerlo en circulación por medio, por ejemplo, de condiciones crediticias más flexibles.

Para los ahorristas tampoco son buenas noticias, ya que las tasas negativas de los bancos centrales han conducido a los bancos privados a trasladarlas a las cuentas de sus clientes. Principalmente a aquellas empresas con grandes saldos.

El denominado ‘límite inferior a cero - zero lower bound’ es el reflejo de la debilidad persistente en muchas economías desarrolladas como consecuencia de la crisis financiera. Ha sido la receta de los bancos centrales para apuntalar el crecimiento económico y, recientemente, para conseguir una mayor inflación que aleje los augurios de deflación.

El camino a la tasa de interés negativa

Alemania. Las tasas de los bonos alemanes de cinco años han caído de 0,43 % a -0,37 entre junio de 2014 y finales de abril de 2016 a raíz de que el Banco Central Europeo introdujo la política de tasas de interés negativas. En la zona euro, los préstamos de los hogares han incrementado 2,2 % en el último año, mientras que los corporativos 0,6 por ciento.

Japón. Los rendimientos en los retornos para la deuda pública japonesa de cinco años también se ubicaron por debajo de cero después de que el Banco de Japón las dirigió a territorio negativo a finales de enero de 2016, cayendo de 0,017 por ciento a -0,25 por ciento hacia finales de abril de 2016.

Europa. En los nueve meses después de que el Banco Central Europeo implementara tasas negativas en junio de 2014, el euro cayó un 23 por ciento frente al dólar de Estados Unidos, tal como se esperaba. También han caído las tasas de interés para los préstamos hipotecarios. Esta medida desalienta el ahorro, tanto para los clientes minoristas (retail), como para los propios bancos comerciales.

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