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Aproveche senor presidente
Nuestra crisis es similar a la del Brasil de los 90. El presidente de ese país, Collor de Mello, dejó el poder por corrupto, y su lugar fue ocupado por el vicepresidente Itamar Franco. Ese desastre fue afrontado a partir del 1 de enero de 1995 por Fernando Henrique Cardoso, quien, aprovechando un pronunciamiento popular, emprendió una tarea que se tradujo en la creación de políticas de Estado que serían, por muchos años, la base del desarrollo económico y social.
En nuestro país hay manifestaciones inocultables de una crisis generalizada, herencia del correísmo, que pasa por el descalabro económico y financiero, la concentración del poder, y una enorme lista de casos de corrupción en los que tendrían responsabilidad altos funcionarios cercanos al expresidente. Frente a ello ha surgido una importante corriente que exige se tomen medidas inmediatas a fin de enfrentar este fenómeno que atenta contra los intereses generales. En el caso de la lucha contra la corrupción por ejemplo, la iniciativa emprendida por la Comisión Nacional Anticorrupción ha sido replicada en Guayaquil con la creación de una comisión y el funcionamiento de un frente popular. Esta decisión puede servir de componente inicial de lo que sería una política de Estado, si el Gobierno aprovecha las que impulsa la Contraloría General del Estado, y propone acuerdos programáticos público-privados. En ella, bajo la dirección de Pablo Celi, se han dado avances importantes, como el concurso de personal de carrera, la aceleración de exámenes de casos cruciales como el de la deuda pública interna y externa, el establecimiento de indicios de responsabilidad penal en el caso del bloque Singue, en los que estaría inmerso Jorge Glas; la elaboración de un proyecto para restituir el informe previo de la CGE como requisito para la contratación pública, la ratificación de glosas, el reconocimiento de la deuda del Estado con el IESS, entre otros.
Hay pautas suficientes para la construcción de una política de Estado contra la corrupción y la impunidad.