Consumo de estupefacientes. Otros tantos presuntos  drogadictos consumen sustancias durante todo el día.

La antigua ‘PPG’ tiene rezagos en la Alcedo

Este rincón del centro de Guayaquil tiene vestigios de lo que fue la desordenada Pedro Pablo Gómez (PPG). Es un mercado improvisado en donde se encuentra desde frutas hasta películas piratas.

Este rincón del centro de Guayaquil tiene vestigios de lo que fue la desordenada Pedro Pablo Gómez (PPG). Es un mercado improvisado en donde se encuentra desde frutas hasta películas piratas. Ocupa apenas una cuadra, pero ha dado dolores de cabeza por largo tiempo a autoridades municipales y policiales.

La calle Alcedo, entre Pío Montúfar y 6 de Marzo, es ahora conocida por ser el rezago de lo que en la ciudad se conocía como “la cachinería”; con un agravante, la droga. La consumen y, según moradores, también la expenden a vista de todo peatón que cruce, incluso con el sol de testigo.

Aquí no hay locales, las veredas son las vitrinas. El desorden prima día y noche, como en el Guayaquil de los ochenta. EXPRESO fue testigo de este escenario esta semana.

Una veintena de comerciantes informales siguen a diario el ritual. Tienden una tela vieja en la vereda y colocan encima objetos de todo tipo: relojes de pared, zapatos usados, vasos de vidrio o de plástico, cortauñas herramientas... lo que sea.

Se acomodan en un banco de plástico y esperan a la clientela. Todo mientras, alrededor, hombres descalzos y sombríos encienden de vez en vez un cigarrillo cargado o inhalan una dosis del vicio que los acerca a la muerte.

“En este lugar se puede ver la ciudad perdida”, admite el coronel Roberto Viteri, subdirector de la Policía Metropolitana, quien, no obstante, asegura que el trabajo de la entidad es “intenso” en el sector, que es tan peligroso, que incluso los propios agentes municipales han sido agredidos. “A uno lo apuñalaron hace meses”.

También la policía tiene identificada la zona como de alto riesgo. El cabo segundo Edison Iza, quien llegó allí por pedido del Diario durante la cobertura, cree que el mal persiste por las tres recicladoras que rodean el sector. “Estos locales atraen a los chamberos. Algunos, muchos de ellos, son drogadictos, y no se retiran, se quedan a consumir. El Municipio debe sacar de aquí estas recicladoras y ponerlas en la periferia y tiene que aumentar el control con los informales”, opinó el agente.

El subdirector de la Policía Metropolitana afirma que lo que se realiza en la Alcedo es un trabajo paso a paso. “Desaparecerá la informalidad, como ya hicimos en la calle Olmedo, desde Noguchi hasta el Banco del Pichincha, pero también es necesario que la policía actúe”.

En esa cuadra de la Alcedo hay cerca de diez locales. Los moradores, que evitan dar sus nombres, dicen que aunque no se sienten amenazados por las personas postradas en las peatonales, preferirían ver al sector limpio de inseguridad y de este escenario donde aún reinan la anarquía y el desorden.