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Al altar sin estres su planeador de bodas lo hace posible

Tranquila y feliz, solo esperando que llegue el momento de dar el sí y disfrutar de la fiesta. Así se siente Kristhel Espinoza, de 25 años, a un día de su boda eclesiástica con Javier Maldonado.

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Tranquila y feliz, solo esperando que llegue el momento de dar el sí y disfrutar de la fiesta. Así se siente Kristhel Espinoza, de 25 años, a un día de su boda eclesiástica con Javier Maldonado.

El motivo: su matrimonio lo organizó, parcialmente, la wedding planner Ana María Pazmiño.

Wedding planner, que en inglés significa planeador de bodas, es un término que se hizo popular en nuestro medio, gracias a Jennifer López y su película del mismo nombre (2001).

Como servicio, se ofrece en el Ecuador hace menos de una década, según dicen los asesores consultados por EXPRESO.

En Guayaquil, donde se casan más de 10.000 parejas al año (10.957 en 2015, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos), hace tres años ha cobrado fuerza esta tendencia de que las novias contraten a un wedding planner.

Así lo indica Margarita Rugel, gerenta de la feria Expoboda, que se realizará del 10 a 12 de junio en el Palacio de Cristal.

Pazmiño explica a este Diario que su rol como organizadora de matrimonios (civil y eclesiástico) es asesorar y acompañar a los novios en el proceso de la boda.

Este trabajo consiste en coordinar al conjunto de proveedores que se necesita para el evento (iglesia, recepción, decoración, música, catering, fotos, etc.), para que brinden el mejor servicio, ajustado a lo que sueñan los novios y su presupuesto para hacerlo realidad.

En Ecuador hay más damas que caballeros dedicados a organizar matrimonios, indica el planeador Johnny Marriott. “El wedding planner extrae y concreta el sueño del cliente a través de las opciones dadas por mí, con el fin de despreocuparlo, para que no se estrese. Descomplica la vida la novia y está presente el día de la boda”.

Rugel señala a Carolina Muzo como una de las profesionales pioneras en esta actividad y la planificadora de bodas ‘top’ a nivel nacional. Es la primera máster Wedding Planner del país.

Para Muzo, quien reside en Quito y atiende donde es requerida, la labor de un planeador “es más importante que el resto de rubros, porque es lo único que te puede garantizar tranquilidad en la boda”. Ella organizó las bodas del cantante Jorge Luis del Hierro y de la periodista de Ecuavisa Estéfani Espín.

Acota que EE. UU., donde estudió la especialidad, es la cuna de este oficio. Allá, desde 1955 se habla de los wedding planner. En ese entonces era un servicio solo para élites. Hoy es una industria que mueve millones de dólares.

El INEC señala que en 2015, el índice más alto de hombres que contrajo matrimonio ( 27,37 %) tiene 25 a 29 años de edad. En tanto que 28,54 % de mujeres, de 20 a 24 años, encabezaron la lista de las que se casaron.

Espinoza y Maldonado corresponden al primer grupo. Se casan mañana y celebrarán su fiesta, para 80 invitados, en el hotel Wyndham de Guayaquil.

Ellos han asumido los gastos de su matrimonio (aproximadamente $ 13 mil). Esto los convierte en parte de otra tendencia: hace alrededor de cinco años dejaron de ser los padres quienes costean la boda; ahora lo hacen los contrayentes, dice Rugel, quien lleva 8 años organizando Expoboda.

El perfil de quienes buscan los servicios de un planeador de bodas es: novios profesionales, que trabajan y no disponen de tiempo para encargarse de la organización del matrimonio. Como es el caso de Kristhel y Javier.

Los planeadores Marriott, Pazmiño, Muzo y Estefanía Sancho coinciden que de 6 a 8 meses es el tiempo aconsejable para organizar una boda. Lo ideal sería un año. Sin embargo, se las arreglan para atender a quienes tengan menos tiempo.

Sancho, quien trabaja con el decorador Juan Xavier Bucaram, detalla los tres servicios que brindan: arman bodas para novios con los que parten de cero; para parejas que empiezan a organizar el matrimonio pero necesitan ayuda porque se sobrecargan; y la novia autosuficiente que tiene todo listo y pide que el planeador se encargue de coordinar todo el ‘gran día’, a más del protocolo y la etiqueta.

La cantidad de invitados y el tipo de servicio que pidan los novios determinan los honorarios de los planeadores, que se pagan aparte de los otros rubros. Unos cobran desde $ 600 a $ 1.300, otros desde $ 1.400 y $ 2.000, de
$ 1.500 a $ 4.000 y, los ‘top’, de
$ 4.000 en adelante.

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