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Los acuerdos del Corcho

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la semana pasada conocimos la obligada renuncia voluntaria de Fernando Cordero como ministro de Defensa, cargo en el cual debió sentirse muy incómodo por su falta de competencia y mala relación con sus dirigidos, de quienes dijo: “Los militares no están preparados para cuidar a las personas, incluso al presidente”. Su cambio era un deber para evitar seguir ofendiendo a las FF. AA.

Exacerbando los ánimos, salió pateando la puerta al expedir dos decretos “para eliminar tratos discriminatorios que generan desigualdades entre oficialidad y tropa”, suprimiendo “los espacios diferenciados como casinos, comedores, accesos, baños, etc., los cuales serán compartidos por todos los efectivos militares sin distinción de grado o cargo”. De un plumazo se bajó toda la jerarquía militar equivalente a grado, rango, mando y funciones. ¿Conocerá la estructura de las FF. AA. en todo el mundo? ¿Sabrá que el deber, honor y disciplina militar no son asunto de ideología, sino algo consustancial a dicha carrera compuesta por grados, rangos y jerarquías? Y que existen en EE. UU., Alemania, Francia o en países que son de simpatía del régimen, como Cuba, Rusia, Venezuela, Turquía o China, donde la militarización hace más acentuada la diferencia entre oficialidad y tropa, no por discriminación, sino porque jerarquía y mando son propios de la naturaleza de las funciones y carrera militar. ¿Será que las oficinas públicas, ministerios y Carondelet adoptarán esa medida para que ministros y comensales del palacio tengan la oportunidad de codearse en comedores y baños con todo el personal de las instituciones, sin distinción de grado o cargo, desde viceministros y asesores, hasta choferes y conserjes? El Dr. Enrique Ayala al opinar sobre el tema dijo que solo existían dos opciones: que el Gobierno esté propiciando un golpe de Estado, al “lanzarse sobre las bayonetas”, o que simplemente están “locos”.

Recordemos el discurso de Cicerón en Las Catilinarias: ¿Hasta cuándo, Catilina, abusarás de nuestra paciencia?

colaboradores@granasa.com.ec

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