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Que hacer
El país vive momentos difíciles. El largo período de más de 10 años de un gobierno que se apoderó de todas las funciones del Estado, resquebrajó la institucionalidad, favoreció el auge de la corrupción y se radicalizaron posiciones políticas, con lo cual florecieron la animadversión, el revanchismo, el odio de clases, quedando poco espacio para reconstruir un proyecto de interés nacional, que tiene que nacer de acuerdos mínimos de gobernabilidad y de diáfana identificación de objetivos nacionales de largo aliento.
Somos por herencia colonial un país que prioriza la visión subjetiva. Todos creemos ser propietarios de la verdad, saber cómo solucionar los problemas. Aquello nos conduce a un exacerbado criticismo en que se habla o escribe mucho y se hace y aporta poco. En ese escenario, a quien corresponde proponer iniciativas, elaborar planes y buscar cómo enrumbar al país a mejores niveles de bienestar es al Gobierno, que lamentablemente no termina de organizarse y por ende no ha logrado establecer una hoja de ruta, precisando tesis, señalando definidamente hacia qué meta nos dirigimos.
Sin duda el diálogo es el mejor instrumento para lograr coincidencias, sin anteponer pactos de “toma y daca”. Aquel conversatorio demanda saber escuchar actores políticos, sociales, económicos, académicos, gremiales, regionales. No se puede ignorar que además de la heterogénea problemática socioeconómica, hay un país muy diverso étnica, cultural, geográficamente, lo cual exige conocimientos puntuales de aspiraciones y pensamientos que generan actitudes y conductas de representantes sectoriales y/o regionales.
Para orientarnos en el camino a seguir debe haber seguridad jurídica. Corresponde al jefe de Gobierno respetar y hacer respetar la Constitución y leyes de la República. Eso a su vez exige energía de quien o quienes gobiernan, solo así se podrá hablar de recuperación de la institucionalidad democrática, de tener un Estado de derecho, que entidades y funcionarios públicos, incluyendo jueces y magistrados de justicia, cumplan sus obligaciones en el marco de sus atribuciones legales.