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Los 90 minutos del adios
Un par de hinchas que lograron colarse le agradecieron por lo que le dio al Bombillo y le preguntaron respecto al motivo de su salida. “Es lamentable. Yo me siento bien aquí, pero cuando la familia está de por medio, el asunto es difícil”.

El último entrenamiento de Omar De Felippe con Emelec, ayer en el polideportivo de Samanes, estuvo lleno de “sentimientos encontrados”, como lo reconoció el entrenador argentino, quien en la víspera confirmó su salida del club “por asuntos personales”.
La jornada se inició con la toma de la foto oficial del campeón 2015 que, por diversos motivos no se la había podido realizar. Hoy los azules medirán a Delfín en el estadio 7 de Octubre de Quevedo y el fin de semana De Felippe se marchará hacia Argentina junto a todos los miembros del cuerpo técnico. Era la última oportunidad de tenerlos a todos juntos.
Antes de las 08:00 jugadores, personal de utilería, miembros del cuerpo técnico y dirigentes se reunieron en la mitad de la cancha 1 del polideportivo. Pedro Quiñónez, Óscar Bagüí y Ángel Mena bromeaban con el entrenador, quien dejó de lado su habitual seriedad. La ocasión lo ameritaba.
Llegó la hora de ubicarse frente a las cámaras. De Felippe y Nassib Neme, presidente de Emelec, coincidieron en la parte central de la primera fila, donde intercambiaron algunas palabras, mientras los demás buscaban su lugar.
“Una sonrisa profe”. El pedido de los fotógrafos fue acogido por el técnico argentino, quien reiteró su tristeza por tener que abandonar “el club más organizado” en el que ha tenido la oportunidad de trabajar.
Un par de hinchas que lograron colarse le agradecieron por lo que le dio al Bombillo y le preguntaron respecto al motivo de su salida. “Es lamentable. Yo me siento bien aquí, pero cuando la familia está de por medio, el asunto es difícil”.
Poco después un reportero lo abordó para solicitarle que acepte ser parte “de una pichanguita (partido informal de fútbol)” junto a sus asistentes, enfrentando a los comunicadores que cubren los entrenamientos de Emelec. “Me gustaría, pero yo ya no estoy para jugar. Puedo hacerle de árbitro o comentarista, si el tiempo da”.
La informalidad llegó hasta allí. De inmediato se puso a trabajar, porque quiere marcharse dándole otro triunfo a Emelec.