Quito

Pululahua
El Pululahua es el único volcán del mundo con producción agrícola en su caldera. Está ubicado a tan solo diecisiete kilómetros de la ciudad de Quito.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

La vida secreta del cráter del Pululahua

En la caldera del volcán, la actividad turística se desarrolla silenciosamente

Ataviados en shorts y camisetas blancas, un grupo de tenistas aguarda su turno para empezar un partido. Este se llevará a cabo en uno de los espacios más inusuales del Distrito Metropolitano de Quito: el cráter del Pululahua.

Ahí, en medio de la caldera del volcán, en la Mitad del Mundo, la familia Zurita decidió convertir una porción de su tierra en una cancha de tenis sobre césped, la primera de su tipo en el país.

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José Gabriel Zurita, patriarca de la familia, ha sido un aficionado a este deporte desde muy joven. Al Pululahua llegó en los años ochenta, cuando fundó el restaurante La Rinconada.

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Sin embargo, tras varios años dedicado a proyectos inmobiliarios, el emprendedor y su hijo Gabriel optaron por poner en marcha el Pululahua Tenis, un sueño que tenían pendiente.

“Nos pareció que el espacio era ideal para una cancha, pero eventualmente quisimos compartirla con otros aficionados al tenis. Nunca imaginamos la acogida que tendría, nos tomó por sorpresa”, señala.

En lo que concuerdan es que, aunque esperan crecer e implementar tres canchas más, buscan hacerlo de manera sostenible, para no afectar el delicado balance ambiental de esta Reserva Geobotánica, en la que habitan aproximadamente cuarenta familias.

El crecimiento turístico en el Pululahua, el único volcán del mundo con producción agrícola, se ha venido dando de manera pausada en los últimos años, cuando se concretaron varios proyectos de hostería en la caldera y el borde del coloso. Así lo explica Mónica Baca, propietaria de El Cráter, ubicada justo al borde de la reserva.

La mujer señala que el proyecto nació primero con un restaurante, luego vino el hotel, y en los últimos años incluso inauguró un spa y una galería de arte.

“El Pululahua tiene una energía especial, es un sitio que enamora, al que las personas siempre vuelven”, asegura.

Una decena de hosterías y restaurantes se mantienen activos los fines de semana, otros dos están en proceso de construcción.

El ‘glamping’, una forma de acampada que ofrece una conexión con la naturaleza sin dejar de lado la comodidad, es una de las propuestas que se ha replicado ahí exitosamente. Así lo indica el promotor turístico Luis Tejas. 

“El ‘glamping’ es una nueva tendencia que beneficia muchísimo al ecoturismo porque no es invasivo y se ajusta a todos los presupuestos y ambientes”, dice.

Tenis en césped

El Pululahua Tenis funciona desde septiembre del año pasado. Los fines de semana, los aficionados a este deporte pueden reservar la cancha hasta las 14:00. El reducido horario responde a las condiciones climáticas de la caldera del volcán, pues en las tardes hay neblina y la visibilidad se complica. La cancha, elaborada con césped natural, atrae a jugadores amateur y profesionales.

‘Glamping’

Pululahua
El hospedaje tipo ‘glamping’ funciona principalmente los fines de semana.Foto: cortesía

Tres grandes hosterías acogieron a los visitantes del Pululahua durante más de una década. En los últimos años, la cifra ha aumentado, contando con una decena de establecimientos de hospedaje, ‘glamping’, ‘camping’ y restaurantes. Estos funcionan principalmente los fines de semana, cuando reciben a la mayor cantidad de turistas. En promedio, a la reserva llegan cerca de 100.000 anualmente.

Ecoturismo

Pululahua
El ecoturismo es el principal atractivo de la reserva.Foto: cortesía

El ecoturismo es el principal atractivo de la reserva. Además de la caldera del volcán, al interior de esta se encuentran los domos volcánicos Pondoña, El Chivo y Pan de Azúcar. Entre las actividades que más acogida tienen están las acampadas, las cabalgatas, las caminatas y el ciclismo de montaña. Adicionalmente está el Área de Recreación Moraspungo, en donde se puede atravesar un remanente de bosque andino.

El ‘tira y afloja’ entre la prosperidad y la ecología

La ingeniera ambiental y docente universitaria Jéssica Medina señala que, si bien el turismo se ha convertido en la tercera fuente de ingresos no petroleros en el país, es vital que el desarrollo del ecoturismo o el turismo sostenible se lleve a cabo bajo estrictos controles.

Foto de Sistema Grana (12371515)

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“El ecoturismo se ha convertido en una actividad importante como una herramienta para el manejo de las áreas protegidas del país. Sin embargo, hay personas y comunidades que han abusado del término con el objeto de atraer viajeros conscientes, pero simplemente son programas turísticos de naturaleza sin planificación alguna que pueden generar impactos negativos”, dice.

Señala que entre las principales preocupaciones está la gestión de residuos y la posible sobrecarga de visitantes a las áreas protegidas.

“Parte del problema es que el ecoturismo depende de la cantidad de servicios ambientales para el disfrute de los turistas, nace la necesidad de valorar el espacio natural como un medio de producción, y eso rápidamente se puede tornar problemático. Pueden convivir, sin duda, pero es necesario que se generen estrictos controles a esos servicios y a la infraestructura”, afirma.

Con ella concuerdan los propietarios de negocios en el Pululahua, que unánimemente consideran que priorizar la construcción ecológica y el manejo de visitantes es crucial para la subsistencia de la reserva. “Nos gusta que la gente venga y nos visite, pero sí tenemos en cuenta la importancia de hallar un equilibrio y no afectar al medio ambiente”, indica Gabriel Zurita. 

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