El terremoto duró 35 segundos, la corrupción aún nos remece
Cuando Noboa llegó al poder en 2023, quedaban apenas 118 millones de dólares para la reconstrucción. De casi 3.500 millones

Una habitante de la zona costera de Ecuador contempla las estructuras que permanecen sin terminar años después del sismo.
El 16 de abril de 2016, a las 18h58, un sismo de 7,8 grados golpeó al Ecuador. Epicentro en Pedernales. Más de 600 muertos, más de 6.000 heridos, aproximadamente 80.000 desplazados. Zonas de Manabí y Esmeraldas reducidas a escombros. Dos provincias que ya cargaban con el peso del olvido tuvieron que cargar también con el peso de la tragedia. El país respondió con una solidaridad genuina y conmovedora. El gobierno respondió con Jorge Glas.
Correa puso a cargo del Comité de Reconstrucción a su vicepresidente. Se recaudaron cerca de 3.500 millones de dólares entre la Ley de Solidaridad, que subió el IVA al 14 %, donaciones internacionales y aportes de empleados públicos y privados. Una cifra que superó el estimado inicial de daños. Dinero que, en gran parte, salió del bolsillo de todos los ecuatorianos para ayudar a los damnificados.
Lo que pasó después ya se sabe. En junio de 2025, la Corte Nacional de Justicia condenó a Glas a 13 años de cárcel por peculado. De acuerdo a la sentencia, él y su cómplice Carlos Bernal priorizaron once proyectos que no tenían nada que ver con la emergencia, desviaron fondos hacia obras convenientes y dejaron a las víctimas esperando. El tribunal los condenó además a pagar 250 millones de dólares en indemnizaciones. El dinero del dolor usado para beneficio propio. ¡Qué solidarios!
Jorge Glas y el desvío de fondos para la reconstrucción
Diez años después, en Pedernales todavía hay cientos de familias que nunca recibieron su vivienda. Los bomberos de Jama y Sucre siguen trabajando en estaciones deterioradas, con paredes fisuradas, con promesas que se renuevan cada año y no se cumplen nunca. La vía Manta-Colisa, una de las obras más caras de la historia del país, recibió fondos de la reconstrucción y sigue inconclusa. Manabí y Esmeraldas eran provincias olvidadas antes del terremoto. Después del terremoto, siguen siéndolo, solo que ahora además les deben una reconstrucción.
Cuando Noboa llegó al poder en 2023, quedaban apenas 118 millones de dólares para la reconstrucción. De casi 3.500 millones. Que alguien explique la resta. El terremoto duró 35 segundos. La corrupción todavía nos remece.