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Diario Expreso Ecuador

¿Hacia una estabilización regional?

Las tensiones políticas en la región se moderan tras disputas electorales, mientras los ciudadanos priorizan soluciones concretas sobre ideologías

Los resultados electorales ajustados reflejan un escenario político marcado por demandas ciudadanas más prácticas que ideológicas.

Los resultados electorales ajustados reflejan un escenario político marcado por demandas ciudadanas más prácticas que ideológicas.CANVA

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Los posibles terremotos políticos de la región, no los geológicos, no ocurrirán, al menos por el momento. Hasta la semana pasada, Colombia, Perú y Bolivia parecían estar al borde del estallido social. En los dos primeros países por las denuncias de fraude y pedido de anulación de elecciones por parte de los candidatos presidenciales perdedores. Ni Iván Cepeda en Colombia ni Roberto Sánchez en Perú aceptaban los resultados de los comicios ni reconocer como ganadores a Abelardo de la Espriella ni a Keiko Fujimori respectivamente. 

Las consecuencias hubieran podido ser graves y terminar en enfrentamientos, caos y sepultar definitivamente la institucionalidad de cada país. Uno de los factores que contribuyó a esta situación fue la escasa diferencia entre los contendores: 247.000 votos en el caso de De la Espriella y Cepeda; 44,588 votos en el de Fujimori y Sánchez, con el 99,88% de actas escrutadas. Pero el principal factor fue la actitud de los perdedores. En Colombia el presidente Petro, más que Cepeda, llevó la voz cantante en no aceptar los resultados que iba dando el preconteo. En Perú, el propio Roberto Sánchez cambió drásticamente de opinión y pasó de una primera declaración de que aceptaría los resultados a una opuesta en que intentó desconocerlos pese a no tener ninguna evidencia a su favor.

Más que ideologías, pesan seguridad, empleo y economía

¿Hay un triunfo de la derecha en la región? Depende de lo que se quiera entender por derecha. Si se trata desde el punto de vista ideológico, los triunfos de los actuales líderes se deben a una mezcla de coincidencias: fracasos de los modelos de gobierno surgidos del liderazgo ideológico, lo que irónicamente sería el socialismo del siglo XXI. Hastío de los electores por lo que se denomina la vieja política: figuras, movimientos, símbolos y formas de comunicación. Inexistencia de partidos políticos que dejan abierta la emergencia de ‘outsiders’, nuevas formas de comunicación. Es difícil hablar de compromiso ideológico en una época donde, en lenguaje de ‘marketing’, no hay fidelidad de marca. O como dice Bauman, vivimos en sociedades líquidas. O donde cada uno, no la nación, es el único responsable de su destino. En lo que sí coinciden los diferentes ganadores es en la determinación de los problemas urgentes para sus sociedades: seguridad, empleo, salud, crecimiento económico, corrupción. Su resolución y no la afinidad ideológica será la que determine su éxito o fracaso.

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