¿Por qué no?
Richard Carapaz ha logrado lo que nadie en la historia del ciclismo ha conseguido, con podios en las tres Grandes Vueltas mundiales y oro olímpico para Ecuador

Richard Carapaz ha ganado elGiro de Italia, la Vuelta a España y la reina por excelencia, el Tour de France, y además le ha dado medalla de oro olímpica a Ecuador.
Carapaz es élite mundial. Más allá del cariño que le tenemos los ecuatorianos y del orgullo que nos hace sentir, eso es innegable. Hay tres grandes carreras en el año: Giro de Italia, Vuelta a España y la reina por excelencia, el Tour de France. Decenas de miles de profesionales han competido a lo largo de la historia en al menos una de ellas; de esos, sólo 21 se han subido al podio en las tres carreras y uno solo, en toda la historia del ciclismo, ha terminado entre los tres primeros en las grandes vueltas y también ha ganado la medalla de oro olímpica: Richard Carapaz. Para quienes no siguen el ciclismo, lo que él ha hecho es aún más impresionante que haber ganado un mundial de fútbol, y lo hace año tras año por llegar a lo más alto.
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Sin autoimponerse límites
A él, al nuestro, incluso al latinoamericano con más victorias en grandes vueltas, se lo toma por sentado y se relativizan sus hazañas por esa cultura inmediatista y superficial que nos caracteriza. Solemos poner la atención en los titulares de noticias y minimizamos los resultados porque no entendemos los procesos. En esta época, por ejemplo, compite contra Pogacar, seguramente el mejor ciclista de la historia, y una camada de deportistas que han tenido acompañamiento profesional, ciencia y técnica ilimitados desde niños, como nunca antes. Y, sin embargo, él está ahí, dando guerra, revalorizando en cada etapa lo que es correr con el corazón antes que con un plan perfectamente diseñado.
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‘¿Por qué no?’ debe haber sido su mantra cuando se subió en unos fierros que en algún momento fueron una bicicleta, sin llantas, y decidió que era suficiente para pedalear. O cuando en el equipo Movistar le dijeron que él no era el llamado a ganar un Giro sino a estar a la sombra de otro con más nombre pero menos talento. O cuando en las Olimpiadas, a los pies del monte Fuji, decidió atacar varios kilómetros antes de lo que los favoritos tenían pensado. ¿Por qué no? ¿Por qué autoimponerse límites? Él sigue y sigue y sigue intentándolo, hasta que lo consigue.
¿Por qué no, Ecuador, en todo lo que nos hace falta, hacerlo sin miedo, sin dudas, como el imborrable Richard Carapaz?