SUSCRÍBETE
Diario Expreso Ecuador

Más que reducir, medir

Cada ministerio debería reportar métricas públicas: costo de operación, ejecución presupuestaria con resultados, tiempo de respuesta e impacto real de programas

El desafío de la reforma estatal en Ecuador no es solo reducir ministerios, sino medir su eficiencia e impacto real en los ciudadanos.

El desafío de la reforma estatal en Ecuador no es solo reducir ministerios, sino medir su eficiencia e impacto real en los ciudadanos.Inteligencia Artificial

Creado:

Actualizado:

La discusión sobre la reducción de ministerios no debería agotarse en si Ecuador tendrá 10, 14 o 20 carteras. Las preguntas de fondo son: ¿cómo sabemos qué ministerio funciona?, ¿cuál duplica competencias?, ¿cuál demora trámites? y ¿cuál entrega resultados?

En el sector privado, ninguna empresa fusiona áreas solo para anunciar que redujo gerencias. Antes revisa costos, productividad, riesgos, tiempos de respuesta y resultados. Si la fusión no mejora el negocio, alguien responde. En el Estado, en cambio, solemos celebrar el organigrama antes de conocer el diagnóstico y casi nunca medimos si funcionó.

Esta no es la primera vez que se reorganiza el Ejecutivo. En julio de 2025, el Gobierno redujo ministerios y secretarías dentro de un plan de eficiencia administrativa. Menos de un año después, anuncia un nuevo ajuste. Las preguntas, entonces, son: ¿qué se logró con la reforma anterior?, ¿cuánto ahorró?, ¿qué trámites eliminó?, ¿qué servicios mejoró?, ¿qué capacidades conservó? y ¿qué aprendizaje dejó?

Otros países han avanzado hacia una gestión pública con metas verificables. Chile vincula indicadores con incentivos institucionales. Canadá, Reino Unido y Estados Unidos publican planes, reportes o metas prioritarias por cartera. No son modelos perfectos, pero parten de la idea de que al gobernar hay que demostrar resultados.

Indicadores para medir la gestión estatal

En Ecuador cada ministerio debería reportar por lo menos cinco métricas públicas: costo de operación, ejecución presupuestaria con resultados, tiempos de respuesta, trámites eliminados e impacto real de sus principales programas. Y debería existir una consecuencia cuando las metas no se cumplen.

La modernización del Estado no debería medirse por el número de ministros en el gabinete, sino por su capacidad de resolver problemas concretos al ciudadano, no de multiplicárselos.

Reducir ministerios puede ser necesario. Pero sin línea base, indicadores, evaluación y consecuencias, la reforma corre el riesgo de ser apenas una mudanza administrativa. El organigrama cambia en un decreto; la eficiencia se prueba en la vida diaria.

tracking