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Diario Expreso Ecuador

Un ritual vacío

Las primarias en Ecuador son cuestionadas por falta de democracia interna y control real de los partidos en la selección de candidatos.

El proceso de primarias se desarrolla tras el adelanto de elecciones seccionales, una decisión que enfrenta cuestionamientos legales.

El proceso de primarias se desarrolla tras el adelanto de elecciones seccionales, una decisión que enfrenta cuestionamientos legales.ARCHIVO/ EXPRESO

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Arrancamos con el proceso electoral y las primarias ya tienen fecha. Entre el 18 de junio y el 2 de julio, los partidos y movimientos políticos deberán elegir a sus candidatos para las seccionales de noviembre. Un noble ejercicio de “democracia interna”. El problema es que no lo es.

Pero antes de entrar en eso, recordemos cómo llegamos aquí. Las seccionales debían llevarse a cabo en febrero de 2027. El CNE las adelantó al 29 de noviembre de 2026, con el argumento de riesgos climáticos asociados al fenómeno de El Niño. Puras probabilidades amparadas en análisis bastante flojos y que se contradicen con estudios más serios. Una anticipación electoral con serios vicios de legalidad y constitucionalidad. Pero bueno, así estamos. Con una resolución cuestionada y con demandas presentadas ante la Corte Constitucional, arranca el proceso. El ritual empieza con el pie equivocado, pero empieza.

Primarias cuestionadas por falta de verdadera competencia

El primer engaño está en el concepto mismo. Una primaria tiene sentido cuando hay una carrera política que recorrer, alguien que militó, que defendió un programa, una ideología. En Ecuador eso no existe. Cualquier hijo del vecino puede llegar a una organización a última hora y quedarse con una candidatura sin haber pisado la sede. Las primarias no seleccionan cuadros, seleccionan nombres. Y cualquier nombre sirve, siempre que traiga o plata o visibilidad. No hay carrera que ganar porque nunca empezó ninguna.

Control interno y decisiones cerradas en partidos

El segundo engaño está en quién decide. Las organizaciones políticas ecuatorianas no son instituciones, son propiedad de alguien. El proceso interno es el tiempo que transcurre entre la decisión del dueño y su formalización ante el CNE. Las bases votan lo que ya está resuelto, si es que lo hacen. Democracia interna es el nombre legal para una coronación.

El tercer engaño es el más sofisticado. Las primarias existen para que todo parezca legítimo. Son la pátina democrática de una voluntad tomada a puerta cerrada. El CNE fiscaliza el procedimiento, pero no si hay democracia detrás. Y así, sobre un calendario impugnado, se le pretende dar forma democrática al “dedazo”. Un ritual vacío.

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