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Diario Expreso Ecuador
Columnista Invitado

Jaime Izurieta Varea

Autonomía o colapso

La propuesta de separar parroquias del valle de Tumbaco para crear un nuevo cantón abrió un debate sobre descentralización, autonomía y el modelo de gestión

La descentralización vuelve al debate político y urbano en Quito.

La descentralización vuelve al debate político y urbano en Quito.CANVA

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La propuesta de escindir varias parroquias del valle de Tumbaco para conformar un nuevo cantón ha encendido un debate urgente sobre la estructura de Quito. Lo que para algunos se trata de un capricho, es una exigencia desesperada de agilidad y sentido común en la toma de decisiones. El modelo actual fracasó. Las administraciones zonales son meras ventanillas sin poder y el modelo eficiente de corporaciones fue eliminado por sesgo ideológico.

Para alcanzar las cuatro dimensiones de autonomía (planificar, hacer presupuestos y contratar proyectos, cobrar impuestos y hacer reglas que atraigan inversiones) es necesaria una escisión que otorgue a los ciudadanos el control sobre los recursos que ellos mismos generan.

Críticas al modelo de administración zonal de Quito

Los críticos advierten que separar a las parroquias más productivas y con mayor prevalencia de quintiles altos dejaría al municipio sin fondos para redistribuir. En la práctica, la cacareada redistribución suele tener un objetivo netamente político y clientelar. Este modelo ignora por completo los incentivos fundamentales que crean la riqueza. Castigar el éxito económico y exprimir a las zonas prósperas para sostener una burocracia ineficiente dista mucho de la justicia social.

La escisión podría ser viable si repensamos el Distrito Metropolitano. Las ciudades autónomas competirían por inversiones y colaborarían en proyectos de interés común. La figura del alcalde metropolitano pasaría a ser administrativa, enfocada exclusivamente en proyectos que trascienden la escala local, como el transporte masivo o la infraestructura de escala regional.

Ciudades autónomas y gestión eficiente de servicios

Las ciudades descentralizadas asumirían las competencias de planificación urbana o construcción y gestión de equipamiento e infraestructura local, respondiendo de forma ágil a las necesidades directas de sus habitantes.

Lejos de ser una amenaza, la autonomía genera un ecosistema virtuoso. Hay que entender que la competencia entre ciudades por captar proyectos de desarrollo urbano, industrial y de negocios es, y siempre será, mucho más saludable y eficiente que la rigidez de la planificación central.

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