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Diario Expreso Ecuador

Bueno para nada

A las barbaridades del CPCCS se suma el no haber logrado aprobar el informe final de méritos de los aspirantes a fiscal general, otra muestra de su ineficacia

El concurso para fiscal general del Estado queda congelado entre reclamos, falta de votos y consejeros del CPCCS que buscan reelegirse.

El concurso para fiscal general del Estado queda congelado entre reclamos, falta de votos y consejeros del CPCCS que buscan reelegirse.Archivo Expreso

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A fuerza de irregularidades y antecedentes, debemos expresar con todas sus letras que el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS) es un bueno para nada. No es una conclusión apresurada, es la deducción lógica que se desprende de observar su paupérrima y negligente gestión, por no usar otros adjetivos.

Un deterioro que evidencia precariedad intelectual

Su deterioro es groseramente evidente; basta con ver quiénes fueron escogidos como delegados de la comisión de selección que evalúa los perfiles para el concurso de fiscal general. Entre ellos, una abogada con apenas dos años de ejercicio profesional, una psicóloga industrial y un comunicador que gestionaba las redes sociales del CNE. ¿Dónde están los expertos y juristas de trayectoria que califican? ¿La academia? Este proceso es un insulto, una ofensa directa a la ciudadanía, que merece que las autoridades sean elegidas por sus méritos y probidad notoria.

No hace tanto, en el concurso anterior para fiscal general, la fase de oposición estuvo a cargo de una comisión académica integrada por representantes de las universidades que aportaron criterio técnico. En el de ahora tenemos absoluta precariedad intelectual y de experiencia.

A todas las barbaridades del CPCCS, se suma que ni siquiera lograron aprobar el informe final de méritos de los 28 aspirantes a fiscal general: faltaron votos de los consejeros, en medio de reclamos de los postulantes por las calificaciones recibidas, entre otras anomalías.

Este proceso, que debía avanzar a la fase de impugnación ciudadana, quedó congelado otra vez; el equipo técnico se desmembró y el cronograma se desvaneció. Y mientras tanto, el presidente del CPCCS se va de vacaciones.

Y la cereza que adorna el pastel es que buena parte de quienes hoy integran el espurio CPCCS buscan reelegirse en noviembre. Qué caraduras.

El fiscal general es la cabeza de la justicia penal y no debe ser un organismo sin legitimidad ni autoridad moral el que decida quién ocupa ese cargo. El CPCCS ha demostrado sobradamente que no sirve para nada; deberían tener dignidad y algo de vergüenza y renunciar a sus cargos.

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