El paso de Colombia
El futuro político de Colombia nos afectará indudablemente, no solo para el norte de nuestro país. Ojalá su paso no sea al vacío

Ambiente electoral en la frontera colombo-ecuatoriana bajo la mirada atenta de los medios y la ciudadanía.
El destino político de Colombia debe ser uno de los asuntos más trascendentales para nosotros, pocos países son tan importantes para Ecuador.
El 31 de mayo pasado, los colombianos fueron a las urnas para elegir presidente y vicepresidente. Como ya es tradición en Latinoamérica desde los últimos años, la polarización fue muy fuerte, y a lo anterior hay que agregarle desinformación y fallas en las estimaciones estadísticas.
Ecuador
Capturan en Ecuador a tres presuntos integrantes de las disidencias de las FARC
Gabriela Alejandra Echeverria Vásquez
El papel del Centro Democrático y los votos uribistas
El ganador de la primera vuelta fue Abelardo de la Espriella de Defensores de la Patria, contra el pronóstico, dejando a Iván Cepeda, de Alianza por la Vida, una tendencia de izquierda apoyada por el presidente Petro, en segundo lugar, a casi 3 % de diferencia. El influyente uribista Centro Democrático de Paloma Valencia apenas obtuvo un aproximado 7 %.
Si a de la Espriella se le sumaran los votos de Valencia, por aritmética simple la segunda vuelta sería del centro derecha, pero las sumas no son tan simples en nuestros países. Como era de esperarse, Petro y su equipo cantaron fraude, más por ver cómo revierten los resultados en la segunda vuelta, que por cualquier señal de elecciones amañadas.
Pero qué se viene ahora. La segunda vuelta será el 21 de junio, y en tres semanas Abelardo deberá capitalizar el voto anti-Petro, y apoyarse en el voto uribista. Por su parte, Cepeda deberá hacer que Petro se esconda y no diga una palabra, y volcarse a explotar el voto joven, que lo ha apoyado, echar mano de los recursos del Pacto Histórico, especialmente en la base urbana media que la perdió frente a Abelardo.
Si Cepeda llegara a ganar, sería muy complejo el restablecimiento de relaciones comerciales normales, lo cual profundizaría el problema de las provincias fronterizas, sin resolver la ausencia colombiana en nuestra frontera norte. Distinta sería la historia con Abelardo que, bajo nuestro actual régimen, sería más fácil llegar a acuerdos y cooperación en lo energético. El resultado de la primera vuelta le da un respiro de esperanza a nuestros temas bilaterales, pero no se ve seguro el resultado final. Ojalá Colombia no dé un paso al vacío, por ellos y por nosotros.