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Diario Expreso Ecuador

El Niño no leyó el calendario

Las proyecciones de un fuerte fenómeno de El Niño evidencian dudas sobre la preparación estatal y decisiones como el cambio del calendario electoral.

Las alertas por El Niño exigen acciones concretas más allá de anuncios oficiales.

Las alertas por El Niño exigen acciones concretas más allá de anuncios oficiales.ARCHIVO/ EXPRESO

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Los pronósticos son aterradores. La NOAA calcula un 81 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad nunca vista antes entre octubre y diciembre y un 97 % de que continúe hasta inicios de 2027. De cumplirse, sería uno de los más potentes desde 1950. No sabemos cuánto lloverá ni dónde golpeará lo peor, pero, evidentemente, no parece un escenario apropiado para confiar en la suerte.

Cambio electoral y falta de preparación generan cuestionamientos

Además, el fenómeno ni siquiera empieza y ya tiene su primera víctima, el calendario electoral. El CNE movió las elecciones seccionales de febrero de 2027 a noviembre de este año, dizque para evitar los efectos de El Niño. Brillante maniobra, salvo porque los pronósticos sitúan su mayor intensidad entre octubre y diciembre. El fenómeno, descortés como suele ser la naturaleza, no leyó la resolución del CNE. La fecha hasta ahora sigue vigente, pero la razón utilizada para cambiarla se derrumba.

Autoridades anuncian, pero ejecución sigue pendiente

Y también cabe preguntarse qué está haciendo el Gobierno. Sí, declaró alerta amarilla en 17 provincias, anunció una hoja de ruta y pidió planes a los gobiernos seccionales. Bien. Pero declarar no es prevenir y anunciar no es ejecutar. ¿Cuánto dinero se ha asignado? ¿Qué obras comenzaron? ¿Qué cauces se limpiaron? ¿Qué vías, puentes, hospitales y albergues están preparados? ¿Quién responde por cada tarea y en qué plazo? Hasta ahora abundan los comunicados y escasean las respuestas.

Tampoco los gobiernos locales están inspirando mucha confianza. De 246 prefecturas y municipios obligados a presentar planes, solo 161 cumplieron. La mayoría lo hizo al final del plazo, porque en Ecuador hasta la prevención se la hace con retraso.

El antecedente de 1997-1998 fue de 244 muertos, más de 20.000 damnificados y pérdidas equivalentes al 17 % del PIB. Hoy podemos pronosticar mejor y tenemos más instituciones. Si sufrimos algo parecido, ya no será solo culpa del clima.

Nadie puede ordenar a El Niño que cambie de fecha. Lo preocupante es que quienes deben prevenir y prepararse parezca que creen que basta con declarar una alerta y esperar que el fenómeno también se ajuste al calendario.

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