La pelea por votos de la elección intermedia en EE.UU.
Desde las estrategias de Donald Trump hasta la respuesta demócrata: el rediseño de distritos se convirtió en la verdadera batalla por el poder en EE. UU.

Sin programas sólidos ni propuestas constructivas, en las elecciones de noviembre en EE.UU., tanto el Partido Demócrata como el Republicano dependen cada vez más de maniobras electorales.
Las guerras de rediseño de distritos electorales en Estados Unidos han transformado lo que parecía una estrategia republicana para reducir pérdidas en las elecciones intermedias en una disputa sobre el sentido mismo de la representación política.
El ‘gerrymandering’, práctica de manipular distritos para favorecer a un partido, existe desde los orígenes de la república. Su nombre proviene de Elbridge Gerry, gobernador de Massachusetts, quien en 1812 impulsó un rediseño electoral favorable a su partido. Uno de los distritos tenía forma de salamandra y dio origen al término.
En las últimas décadas, el ‘gerrymandering’ fue principalmente una herramienta republicana. Durante la presidencia de Barack Obama, el Partido Republicano ganó cerca de mil escaños en legislaturas estatales y consolidó supermayorías conservadoras. Los demócratas también recurrieron a esta práctica, aunque históricamente prestaron menos atención a la política estatal.
Además, los demócratas subestimaron hasta dónde llegarían los republicanos para conservar el poder. Desde que Donald Trump tomó el control del partido, la prioridad republicana ha sido ampliar y consolidar su dominio político.
Los distritos en el centro de las estrategias
El año pasado, después de nuevos intentos republicanos de redibujar distritos antes de las elecciones intermedias, los demócratas decidieron responder de la misma manera. California aprobó por referéndum una ley que prácticamente eliminó los escaños republicanos de la delegación estatal al Congreso.
Sin embargo, los resultados no siempre favorecieron a los demócratas. En Virginia, una reforma que habría garantizado diez de los once escaños federales para el Partido Demócrata fue anulada por la Corte Suprema estatal, manteniendo la división original.
Internacional
La nueva realidad de Venezuela: Delcy Rodríguez anuncia reestructuración del Gobierno
Agencia EFE
El golpe más fuerte llegó desde la Corte Suprema de Estados Unidos, que debilitó aún más la Ley de Derechos Electorales de 1965 y anuló en la práctica la sección que prohibía la discriminación racial en los procesos electorales.
Tras el fallo, varios estados republicanos comenzaron a desmontar distritos de mayoría negra. En Luisiana, el gobernador Jeff Landry suspendió por decreto las primarias legislativas para rediseñar los distritos, mostrando la fragilidad del sistema electoral estadounidense.
Todo indica que la campaña para las elecciones intermedias volverá a sacar lo peor de ambos partidos. Según Ballotpedia, solo alrededor del 10 % de los escaños de la Cámara de Representantes son realmente competitivos. Republicanos y demócratas apelan más a tácticas que a propuestas convincentes.
Internacional
UFC Freedom 250: Así es el evento detrás de las construcciones en los jardines de la Casa Blanca
Danielle Marcillo
Aunque Trump mantiene altos niveles de rechazo, especialmente por la guerra en Irán y la crisis del costo de vida, los demócratas siguen sin ofrecer una visión clara para las clases media y trabajadora. Los republicanos tampoco presentan un proyecto atractivo. Sin programas sólidos ni propuestas constructivas, ambos partidos dependen cada vez más de maniobras electorales. Los votantes estadounidenses vuelven así a enfrentar opciones insatisfactorias mientras los problemas centrales del país siguen sin resolverse.