La Unidad de Flagrancias y La Mariscal
Se trata de una institución que genera actividades que ahuyenta a los turistas y que tiene asolada la actividad hotelera y gastronómica
Hasta hace no más de 20 años el sector de La Mariscal era el centro de la actividad hotelera, artística, grastronómica y del entretenimiento en Quito. Desde que está asolado por el hampa, las redes del narcotráfico y la indigencia, la ciudad se ha quedado sin una zona que cumpla con esas funciones que son básicas para una urbe con aspiraciones cosmopolitas. No existe, hasta ahora, una zona que haya sido capaz de reemplazarla.
La Mariscal, donde están las más valiosas obras arquitectónicas de los años 40 y 50 del siglo pasado, se ha convertido en espacio peligroso, donde muy pocos están dispuestos a pasar momentos de esparcimiento. Por eso, si no se logra su recuperación, Quito no podrá tener un atractivo con el que toda gran metrópoli debe contar.
Uno de los tantos pasos necesarios para recuperar este barrio es la reubicación de la Unidad de Flagrancias de la Fiscalía del Estado, ubicada en la avenida Patria. Se trata de una institución que genera actividades que ahuyenta a los turistas y que tiene afectada la actividad hotelera, gastronómica y residencial de la zona. Urge, entonces, que con la llegada de la nueva administración municipal se coordinen acciones con la Fiscalía para un pronto traslado de esas oficinas a otro sector. Es un paso indispensable para el rescate de los espacios públicos de Quito.