Total transparencia
Una de las características ineludibles de un funcionario público debería ser la transparencia, y esta debe empezar mostrando todas las cifras y datos que definen a cada uno de ellos.
La hoja de vida de un funcionario público o quien pretenda serlo va más allá de su nombre, su edad, su estado civil, si tiene hijos o cuántos títulos universitarios registra. Conocer más a profundidad a quienes pretenden administrar la cosa pública implica también saber si registran antecedentes penales y multas de tránsito pendientes, a cuánto asciende su patrimonio y cuánto pagan de impuesto a la renta. Este Diario así lo entiende desde hace tiempo, así lo ha asumido y ahora esta forma de pensar se replica.
Una de las características ineludibles de un funcionario público debería ser la transparencia, y esta debe empezar mostrando todas las cifras y datos que definen a cada uno de ellos. Como ellos no los hacen públicos, es deber de los medios de comunicación hacerlo y ahora también de los ciudadanos. Algunos pensarán que son datos intrascendentes, pero pagar impuesto a la renta no solo es un trámite de cada año, es cumplir una obligación ciudadana con el país.
Ahora que miles de personas se postulan para un cargo público de elección popular en los gobiernos locales, los ciudadanos deben exigir una hoja de vida más profunda a sus candidatos. Si quieren ingresar o permanecer en la función pública, que la transparencia vaya más allá del discurso y se traslade a la práctica.