Señales positivas para Quito
Aún habrá que ver cómo el nuevo alcalde manejará las presiones que recibirá de los sectores más combativos del movimiento que auspició su candidatura
El anuncio que hizo el alcalde entrante de Quito sobre su equipo de trabajo abre cierto optimismo sobre el futuro de la administración municipal. El perfil de prácticamente todos los miembros de su gabinete es técnico y muy poco militante. El nuevo alcalde ha escogido un equipo donde no hay figuras a las que se les pueda achacar de haber sido parte del activismo beligerante y populista del correísmo. Por ejemplo, la Secretaría de Territorio, que podría haber sido entregada a una figura vinculada a la militancia más estridente, estará en manos de un técnico que trabajó algunos años en organismos internacionales. Lo mismo ocurre con la Secretaría de Coordinación Territorial, donde siempre han aspirado colocarse los sectores con agenda proselitista. El nuevo secretario de Movilidad, que deberá negociar con los transportistas, también tiene un perfil alejado de la vocinglería política.
Aún habrá que ver cómo el nuevo alcalde manejará las presiones que recibirá de los sectores más combativos del movimiento político que auspició su candidatura y de su máximo líder también. Sin embargo, las primeras señales dan cuenta de que tras la nueva administración existe un plan que podría solucionar los graves problemas que tiene la ciudad, precisamente porque en las últimas administraciones se privilegió la política.