Inversión en energía limpia crece, pero revela déficit estructural
El crecimiento de la inversión privada en energía limpia impulsa la autosuficiencia, pero evidencia la necesidad de resolver el déficit energético estructural

Proyectos de energía renovable avanzan en el país mientras persisten desafíos estructurales en el sector eléctrico.
La inversión privada en energía limpia vive un momento de auge en el país. Empresas de distintos sectores destinan millones de dólares a la construcción de hidroeléctricas y plantas solares propias, apostando por la autosuficiencia energética, que deriva en la creación de empleos, en el fortalecimiento de cadenas productivas y en una real transición hacia una matriz energética más sostenible.
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Auge privado impulsa autosuficiencia energética
No obstante, detrás de esta apuesta hay un contexto a considerar, y ese es el déficit energético que sigue atravesando el país. Muchas veces esta inversión llega como estrategia para garantizar la operación cotidiana, o por una obligación: la del Gobierno que instruyó a las grandes empresas a generar su propio abastecimiento.
Retos normativos y necesidad de soluciones de fondo
Por obligación o no, la inversión se está dando, y la misión ahora es facilitarla con incentivos reales y, sobre todo, con la eliminación de las trabas normativas que aún limitan la inversión privada en sectores estratégicos. Pero hay algo más. Evitar que esto se convierta en el remedio de corto plazo que encubra la urgencia de soluciones energéticas estructurales del país. Esta obligación de autoabastecimiento no debería convertirse en un desestímulo para empresas extranjeras que quieren venir al país.