Guayaquil y la delincuencia: ¿quién protege a los barrios olvidados?
La zozobra que vive Guayaquil debería ser el espejo que haga reaccionar a las autoridades para dejar de lado posturas políticas y coordinar mejores estrategias

Un operativo policial de alto impacto en un barrio residencial de la capital
A día seguido, la capital ha despertado con anuncios de capturas de cabecillas de grupos de delincuencia organizada, considerados objetivos criminales de alto valor. Los sospechosos se ocultaban en sectores como Calderón, en el norte, y hasta en el valle de Los Chillos, al suroriente de la urbe, en donde atacaban y almacenaban armas.
Resulta inquietante conocer que los criminales que diariamente atemorizaban a los moradores de esas zonas, habitaban en los mismos sitios de sus víctimas, quienes denuncian constantemente cómo han perdido la tranquilidad de sus barrios.
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Clamor ciudadano y estrategias de seguridad
Las detenciones demuestran que el clamor de la ciudadanía por un cambio en la estrategia de seguridad para que el crimen no se apodere de las calles capitalinas no es infundado. La ciudad paga una tasa de seguridad y esos recursos deberían ser optimizados en función de las nuevas dinámicas delictivas que aquejan a los habitantes.
La zozobra con la que vive Guayaquil debería ser el espejo que haga reaccionar a las autoridades para dejar de lado posturas políticas y coordinar acciones que permitan aplicar estrategias con más fuerza en otras ciudades de la Sierra. De esa forma se podría evitar que más zonas del país sean tomadas por las bandas delictivas que se han desplazado por la ofensiva en la Costa.