Las aves no se han ido
Que pasados más de 12 años no se haya cumplido con compromisos adquiridos, demuestra irresponsabilidad, desidia e indolencia, pues un accidente aéreo significaría la pérdida de numerosas vidas.
Aunque ya en 2020 hubo varios impactos de aves contra aviones, y pese a que el MOP y el Ministerio de Ambiente de ese entonces se comprometieron a tomar medidas para contrarrestar el problema, en 2022 varias aerolíneas reportaron incidentes aviarios. El peligro persiste en el aeropuerto de Guayaquil.
Expertos del Airports Council International llegaron a la ciudad el mes pasado para analizar la situación y proponer soluciones, pero nada se sabe en concreto de alguna acción contundente que se haya llevado a cabo para que el nivel de riesgo descienda.
Que pasados más de 12 años no se haya cumplido con los compromisos adquiridos, como la eliminación de los sitios donde las aves se alimentan y se reproducen, así como un permanente control y monitoreo, demuestra irresponsabilidad, desidia, e indolencia, pues de darse un accidente aéreo la consecuencia sería la pérdida de numerosas vidas humanas. La postura de los organismos que integran el recientemente conformado Comité Regional de Peligro Aviario (DGAC, Secretaría de Gestión de Riesgos, Ministerio de Ambiente, MOP, Municipio de Guayaquil, Prefectura del Guayas, Asociación de Líneas Aéreas y Tagsa) no puede seguir siendo la de endosarse unos a otros la competencia para actuar. Urge que alguno de ellos lidere las acciones conjuntas necesarias para dar de baja esta grave amenaza.