¿Acelerar la transición?
Pasadas las elecciones, el descuido prevalece, pese a que la autoridad sigue en funciones.
El descontento de los habitantes de Guayaquil por el estado de abandono de la ciudad ha ido en aumento con el paso del tiempo, sin que los pedidos de enmienda hayan sido escuchados, dando paso a un giro en la gestión municipal. La pandemia trastocó la vida y sirvió como excusa para que numerosas demandas quedaran insatisfechas, destinando las recaudaciones del cabildo a acciones que la Alcaldía priorizó -a su criterio- durante la emergencia sanitaria. Recuperada la normalidad, lejos de que se atendieran necesidades apremiantes se emprendieron obras que apuntaban a la búsqueda de un nuevo periodo en el cargo, y posteriormente se entró de lleno en campaña electoral. Con la atención en la reelección, tampoco se prestó oídos al clamor ciudadano de medidas para contrarrestar la inseguridad, mejorar el caótico tránsito y optimizar el transporte público, dar mantenimiento a vías, parterres y parques; dotar a la ciudad de más áreas verdes, implementar el reciclaje de residuos y llegar a los sectores marginales con servicios básicos. Pasadas las elecciones, el descuido prevalece, pese a que la autoridad sigue en funciones.
La situación es tan crítica que así como se plantea en otras instancias la terminación del mandato, la ciudadanía podría pedir, ya que existe un alcalde electo, que se anticipe la entrega del Sillón de Olmedo.