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Diario Expreso Ecuador

La deuda de mirar

Un libro sobre la pintora ecuatoriana Irene Cárdenas sería memoria, archivo y justicia cultural y también una invitación a reconocer a nuestros artistas en vida

En Ecuador es indispensable que se aprenda a valorar la obra de nuestros artistas, apoyarlos y hacerles el reconocimiento que ameritan, cuando aún están vivos.

En Ecuador es indispensable que se aprenda a valorar la obra de nuestros artistas, apoyarlos y hacerles el reconocimiento que ameritan, cuando aún están vivos.Archivo Expreso

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Una voz desde el silencio, la retrospectiva de Irene Cárdenas en el Museo Nacional, no solo recupera una obra, nos confronta con un patrón. Reconocemos tarde a los artistas y, demasiadas veces, necesitamos que nos miren desde fuera para valorar lo nuestro.

Irene Cárdenas (Quito, 1920-1996) fue pionera del arte abstracto en el Ecuador. En 1957 participó en la Bienal de São Paulo, expuso dentro y fuera del país; trabajó grabado, monotipia, geometría y color. Hoy una de sus piezas pertenece a la colección del Museo Reina Sofía, en Madrid.

Sin embargo, la mayor parte de su obra permaneció en colecciones privadas y esta fue su primera retrospectiva.

Ecuador debe valorar a sus artistas a tiempo

¿Por qué una artista relevante para nuestra modernidad estética permaneció décadas en las periferias del coleccionismo privado y la institucionalidad? Irene no necesita ser rescatada porque su obra siempre tuvo valor; somos nosotros quienes debemos liberarnos de nuestra incapacidad de mirar a tiempo.

Mientras recorría las salas sentí orgullo, admiración y una tristeza difícil de nombrar. Fui a ver cuadros, pero salí pensando en memoria, mujeres y también en mi madre, artista con una obra de enorme calidad. Pensé en tantas mujeres cuya obra existe con fuerza, aunque no siempre encuentre instituciones, crítica o mercado que la sostengan.

Si Irene, que tuvo un esposo que la apoyó, permaneció tanto tiempo al margen de la memoria cultural, ¿cuántas otras artistas han creado con disciplina y pasión mientras sus obras siguen en casas, bodegas, colecciones familiares o carpetas guardadas, sin ser miradas a tiempo?

El silencio de las mujeres rara vez es casual. Suele tener nombres concretos. Cuidado, familia, interrupciones, falta de registro, escasez de recursos, menor circulación, postergación.

Por eso un libro sobre Irene Cárdenas no sería un lujo decorativo ni un homenaje tardío. Sería memoria, archivo y justicia cultural. En un país que olvida rápido, apoyar ese proyecto es impedir que el silencio vuelva a ganar.

Es también una invitación a mirar mejor a nuestros artistas vivos, especialmente a las mujeres, antes de que el reconocimiento llegue tarde.

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