El mayor peligro es Trump
Las advertencias de Donald Trump sobre el Estrecho de Ormuz evidencian su estilo autoritario, por eso normalizar esos desatinos constituye un peligro global

Muchos empiezan a normalizar los gravísimos desatinos de Trump como parte de su “personalidad extravagante”.
“Declaro al Estrecho de Ormuz nuevo territorio de EE. UU.”. El martes pasado, con una imagen en su red Truth Social, el presidente Donald Trump graficó así su advertencia de días previos. Por demente que pudiera parecer, es apenas una cuenta más del rosario de desatinos del mandatario: ya lo hizo antes cuando amenazó con anexarse Canadá, Groenlandia, Venezuela, el canal de Panamá… Con Groenlandia arguyó razones de seguridad, aunque olvidó contar que allí su país posee una base (Pituffik) como parte del acuerdo con Dinamarca para instalar cuantos asientos militares desee. Con Ormuz se escuda en la necesidad del control marítimo, pero omite decir que para ello debería bombardear a Omán, un aliado estratégico ¡que le permite el libre acceso a sus puertos y aeródromos militares!
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Lo insano, entonces, no es lo injustificadas o inviables que son sus acciones, sino que muchos empiecen a normalizar los gravísimos desatinos de Trump como parte de su “personalidad extravagante”. Es la vieja tesis de los que tienen complejo de súbdito y tendencia a encorvar la espalda: “es el presidente, hay que entenderlo”. ¿No le suena conocida a usted la frase? ¿No les calza a los pichones de Trump que se riegan doquier?
La política exterior de Trump amenaza a Occidente
No, no hay que entender a Trump, sino combatirlo: es el líder más poderoso del planeta y sus decisiones atañen a todo el hemisferio libre del que formamos parte. Él es un peligro, uno muy grande.
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O por lo menos es “el principal riesgo para la política mundial”, como bien lo define un compatriota suyo, el politólogo Ian Bremmer. Pocos como él parecen entenderlo, demasiado pocos, aunque existen quienes tienen claro que su permanencia en el poder no puede ir más allá de su período. “Tenemos que evitar de todas las formas el robo de las elecciones de noviembre o el tercer mandato de Trump”, dice la diputada Pramila Jayapal, demócrata, la primera mujer de ascendencia india en llegar al Congreso gringo.
Tiene razón: a los que se creen emperadores no hay que darles ni un día más, hay que derrotarlos en las urnas. EE. UU. podrá, si lo quiere, usar el voto para ‘botar’ a su mayor peligro. Y al del mundo occidental.