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Diario Expreso Ecuador

La lección de Daniel Ortega al Ecuador

Durante casi diez años de atropellos y violaciones a los principios más elementales de la democracia, el correísmo jamás dijo nada sobre Ortega

Managua. Daniel Ortega, durante una de sus apariciones públicas.

Managua. Daniel Ortega, durante una de sus apariciones públicas.EFE

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Aunque seguramente no servirá, la condena que el correísmo hizo al anuncio del dictador de Nicaragua, Daniel Ortega, de no hacer elecciones presidenciales, es una lección de para los correístas, pero también para el país. Durante casi diez años de atropellos y violaciones a los principios más elementales de la democracia y de un despotismo sin piedad, el correísmo jamás dijo nada sobre Ortega. Si no lo defendían, guardaban un silencio cómplice. 

El silencio del correísmo frente al régimen de Ortega

Es más, hay registros de que incluso luego de las más recientes elecciones, cuando Ortega ganó unas elecciones sin rivales de peso porque había mandado a arrestar a siete de ellos, los máximos portavoces del correísmo se congratularon públicamente con el triunfo del tirano. Es más, Correa salió al paso de las críticas, hechas por los organismos de derechos humanos más importantes del mundo, y dijo que las potencias imperialistas no debían inmiscuirse en asuntos domésticos de Nicaragua.

Y ahora, únicamente cuando los correístas son víctimas de prácticas parecidas a las que utilizó la dictadura nicaragüense, el correísmo saca un comunicado condenando el anuncio de Ortega. ¿Tenían que tragar de la misma medicina para darse cuenta de lo que es el autoritarismo de Ortega? ¿Aprenderán de esta lección? No: el correísmo es un movimiento antidemocrático y despótico por naturaleza y convicción, que si vuelve al poder no dudará en hacer exactamente lo mismo para vengarse de sus verdugos de ahora, y abusará de las instituciones para tener ventajas electorales y perennizarse en el poder. De hecho, ya lo hicieron, pero les falló el heredero, Lenín Moreno, que desde dentro del Estado les impidió el firme propósito que tenían cuando Correa dejó la Presidencia: seguir en el poder para siempre.

La lección de Nicaragua no es solo para el correísmo

Pero esta lección de la Nicaragua de Ortega no es únicamente para el correísmo, sino también para la sociedad y para quienes aspiran a hacer política en el Ecuador. Si no se crean mecanismos de resistencia a los abusos de poder, como por ejemplo la eliminación de la Revolución Ciudadana y del movimiento Amigo, para vaciar la papeleta de rivales- según aseveran sus críticos-, el país seguirá con Danieles Ortegas criollos para siempre. Ahora es el movimiento político que está en el poder el que parece inspirarse en el modelo de Ortega, pero si nadie se espabila, más adelante vendrá otro grupo y hará lo mismo. Y así hasta el infinito.

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