Premium

No hay fidelidad entre mafiosos

Avatar del Roberto Aguilar

Los primeros responsables de un documento son aquellos que lo firman

Que la arrastren nomás a la Mireya Pazmiño: “nosotros no la vamos a proteger”. Tal fue el mensaje que la bancada correísta envió a sus colegas de otros partidos políticos este martes en la Asamblea. Se sabe que el prófugo está nadando en su propia bilis más de lo habitual, y dándose contra las paredes de las iras por el informe que la Comisión de Régimen Económico, que ella preside, emitió en octubre de 2022 en defensa de los contratos de Flopec con Amazonas Tankers. Contratos que hoy son la piedra angular del cargo de peculado que fabricaron contra el presidente de la República. Para que todo sea perfecto, llega Fernando Villavicencio y demuestra hasta con la identificación de la computadora respectiva que el tal informe de Pazmiño fue escrito por lobistas de Amazonas Tankers. Ya cayó en desgracia la legisladora y se bajaron del carro los correístas, huyendo como ratas, con un comunicado público que vale analizar línea por línea porque constituye la expresión más acabada de su miseria moral.

“Ante la utilización de un informe aprobado el 31 de octubre del 2022 por la Comisión de Régimen Económico, la bancada de UNES en la Asamblea Nacional exige”… Así, poniéndose en evidencia desde la primera línea, empiezan los correístas su comunicado. Del informe en cuestión se viene hablando desde hace rato pero no fue su aprobación lo que les hizo reaccionar. Lo que les molesta es “la utilización” del informe, cuando debería escandalizarle su mera existencia. “Utilización”: con esta palabra ambigua que sugiere “uso malintencionado” pretenden trasladar sus propias responsabilidades hacia quienes ahora las ponen en evidencia.

“...Exige -continúa el comunicado- que se investigue por parte de la propia Asamblea y de la Fiscalía las responsabilidades en torno a dicho documento”… ¿Están hablando en serio? Las primeras, visibles y evidentes responsabilidades de un documento corresponden, obviamente, a aquellos que lo firman. En este caso, además de Mireya Pazmiño, aliada y cómplice del correísmo, firman Blasco Luna (correísta), Jahiren Noriega (correísta), Ana Herrera (correísta) y Johnny Terán (socialcristiano, que para el caso es lo mismo). ¿Y tienen el cinismo de pedir que se investigue a los responsables? Hay que tener jeta.

Exigen, pues, investigar las responsabilidades, “en especial las del asesor parlamentario Mario Naranjo, así como la influencia y rol de su hermano Wilson Naranjo, supuesto ‘lobista’ de empresas petroleras”. Quizá podrían empezar ellos mismos pidiéndole explicaciones a su pana, el mafioso Nilsen Arias, que fue su gerente de comercio internacional de Petroecuador, detenido por corrupción en Estados Unidos. Al fin y al cabo, en él confluye toda la red de negocios sucios que involucra a estos angelitos.

Luego dice el comunicado: “El poder de empresas corruptas influenciando en asesores de organismos del Estado para hacer prevalecer sus intereses, demuestra la debilidad y la crisis institucional a la que ha llevado el presidente Guillermo Lasso al Ecuador”; y constituye, claro, “una razón más” para destituirlo. En otras palabras: como nosotros creamos un esquema de corrupción cuyos actores continúan influyendo sobre nuestros aliados, hay que echar al presidente. Lógica impecable. “Seguiremos actuando con principios -concluyen- y combatiremos la corrupción venga de donde venga”. Deberían entregarse, pues.