Semana turbulenta
El asunto que más extrañó y sigue extrañando gira en torno al nombramiento del nuevo superintendente de Bancos, que en primera instancia se ejecutó de acuerdo a las normas legales existentes’.
Los asiduos lectores de esa literatura que los exigentes escritores, críticos y ensayistas consideran como barata, buscan en ella más que el fondo o el mensaje, su secuencia e imprevisto desenlace, prefiriendo los personajes como Sandokán o Rocambole de Agatha Christie o de Ponson du Terrail, que un Raskólnikov, que emerge con su dramática profundidad de una de las obras sustantivas de Dostoyevski. Digo pues, que dichos lectores debieron emocionarse (y aún andan buscando el inesperado desenlace) con lo que ocurrió en la semana pasada en el ámbito de lo público y lo político en nuestro país.
El asunto que más extrañó y sigue extrañando, gira en torno al nombramiento del nuevo superintendente de Bancos, que en primera instancia se ejecutó de acuerdo a las normas legales existentes; esto es que el Consejo de Participación Ciudadana designe al nuevo funcionario ateniéndose a la terna que envía el primer mandatario. Sin embargo, luego de cumplido tal nombramiento o selección, a una jueza de Samborondón se le ocurrió destituir al nominado, Raúl González, y allí fue que ardió Troya, porque el CPCCS, sin pensarlo dos veces, aceptó dicha decisión “judicial”. Pero pocos días después la Asamblea posesionó, virtualmente, a González, cuando don Guillermo Lasso, olvidándose tal vez del primer trío de nombres que había enviado, aceptó el pedido sin mayor reclamo ni explicación, enviando una segunda terna. ¿Amnesia en tan poco tiempo o un secreto juego político ante ciertas peticiones? ¿Quedaremos con dos funcionarios?
Los periodistas, de columnistas a redactores de medios impresos, radiodifundidos o que se proyectan en la pantalla chica, están preocupados de que se les imponga una nueva ley mordaza (’made in Correa’), si Lasso no veta las reformas que aprobó la Legislatura para la nueva Ley de Comunicación. Ojalá los plazos, un poco largos, que establece la misma Constitución, sepulten tales cambios, enterrándolos en el olvido; mientras, que entre los chicos de la prensa “no panda el cúnico”.
Finalmente, también interesa conocer el destino de Jorge Glas luego de que aceptan y rechazan los recursos de ‘habeas corpus’ que presentan los abogados del exvicepresidente para devolverle su libertad y su sonrisa populachera.