Fausto Ortiz | En lo fiscal, así termina el primer trimestre
El gobierno avanza en ajustar el llamado gasto tributario achicando fugas en exoneraciones de IVA
Los ingresos del Presupuesto del Estado (PGE) hasta marzo del presente año superan en $ 202 millones (M), lo percibido un año atrás. Un 4,8 % de incremento, que es influenciado por un crecimiento del 10 % en impuesto a la renta, segundo en generación de ingresos fiscales, influenciado por el rebote de 2025. El IVA local, el que más ingresos aporta al PGE, apenas creció en 1,9 % en lo que va del año. Llama la atención la menor recaudación en ISD mientras crece fuertemente en aranceles e IVA de importación.
El WTI, nuestro crudo marcador, en marzo seguramente se ubicó bajo los 90 dólares. El precio del crudo ecuatoriano debe haber terminado cerca de 80. Nuestro promedio en el trimestre algo por debajo de 63, dos dólares abajo del promedio del mismo trimestre del año anterior. Al PGE le ingresaron cerca de $ 400M en el trimestre por petróleo, una mejora de 30 % anual, que no alcanza a cambiar las 10 veces que impuestos lo superan.
Por el lado de los gastos, la nómina, que en 2016 representó $ 1.988M en el primer trimestre del año, hasta marzo de 2026 ha crecido a un ritmo de 1,6 % anual. Bastante controlada, mientras la inflación creció 1 % promedio anual. No se puede decir lo mismo del gasto de transferencias corrientes que recoge los bonos sociales y el 40 % de aporte a la seguridad social, que en igual período creció a un ritmo de 7,5 % anual y se gana una gran etiqueta de ‘INSOSTENIBLE’.
El gasto de capital e inversión en marzo de 2016 llegaba a $ 1.212M y algo más de una década después sigue en los mismos $ 1.200M. Aquí desearíamos algo más de ritmo. El Plan Anual de Inversiones (PAI) en 2026, habiendo transcurrido la cuarta parte del año, va ejecutando apenas un 7 % con $ 157M devengados de los $2.200M presupuestados. Un año atrás se ejecutó 8,6 %. Mejor ni mencionar la pobre ejecución de 2023 y 2024.
En la parte compleja de las cifras, existen $ 500M que incrementaron el PAI bajo el programa “creamos vivienda”, sin embargo, los excluyo en la comparación porque constan en grupos de gastos que tienen carácter más financiero que operativo, dentro de la categoría “bajo la línea” que no afectan al déficit fiscal. Están orientados para apoyar el financiamiento de proyectos de vivienda de interés social. Su aporte a la economía ocurrirá conforme se vayan construyendo y financiando aquellas soluciones habitacionales que buscan reducir el déficit de vivienda.
Los atrasos, considerados como la diferencia entre el gasto devengado y el pagado, de similar comportamiento al año anterior, van en $ 1.221M, concentrándose principalmente en transferencias de capital vinculadas con recursos que deben destinarse a GAD.
El primer trimestre usualmente no refleja déficit fiscal, este ‘aparece’ en el segundo semestre y toma fuerza cerca de finalizar el año. Hasta marzo se han pagado $ 5.615M de deuda con los $ 6.450M recibidos principalmente de deuda externa y bonos locales. Para el resto del año aún le faltan por conseguir $ 9.000 millones para atender el déficit fiscal esperado de $ 5.000M y el saldo de capital de deuda por amortizar.
El Gobierno avanza en ajustar el llamado gasto tributario achicando fugas en exoneraciones de IVA de la mano del programa con el FMI. Las cifras fiscales parecen dar tregua, pero es claro que no alcanza.