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Diario Expreso Ecuador

 

Fausto Ortiz | Austeridad a la carta

Seguramente en Carondelet hay algún cuarto con cientos de diagnósticos y muy pocas soluciones

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A menos de un mes del cambio de mando, es difícil encontrar señales de cuál camino escogerá el nuevo Gobierno para ir solucionando los problemas que encuentre. Las iremos viendo en cada discurso que brinde el presidente electo, o en sus acciones o en el nombramiento de su equipo y en lo que ellos digan o hagan. Problemas hay muchos y es necesario ir escuchando soluciones y las velocidades con las que los quieran enfrentar. Usualmente las velocidades van conectadas con la gestión y la existencia de recursos económicos. De los dos, creería que hay que concentrarse en contar con equipos altamente comprometidos. La plata llegará. Con dificultades, pero llegará.

Seguramente en Carondelet hay algún cuarto con cientos de diagnósticos y muy pocas soluciones. La población quiere empezar a palpar las soluciones a sus principales problemas y hay que trabajar en la comunicación para ir juntos tras ellas.

Esta semana circuló un oficio del Ministerio de Finanzas que llama a la austeridad a los entes públicos que forman parte del Sector Público no Financiero. Se busca contener la demanda extraordinaria de recursos que viene en el último trimestre del año. Son una serie de directrices que intentan optimizar el Gasto Público en el par de meses que le faltan al 2023, de los cuales uno ya será gestionado por el presidente Noboa. Limitar la contratación de personal y sus horas extras o controlar incrementos de partidas presupuestarias forma parte de las directrices que debieron llegar mucho antes para no correr el riesgo de convertirse en un gran saludo a la bandera.

Es comprensible la preocupación en el Ministerio de Finanzas. Durante el último trimestre se gasta, en promedio, el 31% del presupuesto. Particularmente en diciembre se gasta el 15 %, casi duplicando lo que en promedio se registra como gasto mensual los otros 11 meses del año.

Para este 2023, hasta septiembre se gastaron $ 17.500 millones (M) y solo el mes de diciembre el gasto superaría los $ 3.500M, lo cual no sería una dificultad digna de destacar, si no fuera porque los ingresos no pueden seguirle el ritmo al gasto y en diciembre seguramente se recibirán alrededor de $ 2.000M, con lo cual en un solo mes el déficit fiscal se incrementará en $ 1.500M y será muy complicado no superar los $ 4.500M en todo el año.

Diciembre será el primer mes que le corresponda gestionar al nuevo presidente. Un mes de grandes presiones, con instituciones intentando que se modifiquen las directrices emitidas esta semana, un gasto incontrolable a diestra y siniestra, poco saldo en la Cuenta Única del Tesoro y, si no se hace nada en estas semanas, cerradas las vías de financiamiento. Será importante ponerse a trabajar desde ahora en alternativas que solucionen varios problemas a la vez (elevado riesgo país y cierre de mercados de bonos por ejemplo).

Los cortes de luz no ayudan en la generación de mayores ingresos y menos en la actividad productiva. Igual que los niños no nacen con un manual bajo el brazo, parece que tampoco hay uno para gobernar y evitar papelones como estos apagones. El libro que le quieren dejar al nuevo presidente, en lugar de 300 páginas, lo reemplazaría por una solo línea: “Pon atención a los detalles”.

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