Entre atrasos y subejecución
Es muy difícil esperar reactivación si nos venía preocupando más mantener un elevado saldo en la Cuenta Corriente Única del Ministerio de Finanzas, que ejecutar el gasto y achicar los atrasos
Al finalizar el 2022, la economía ecuatoriana medida por su PIB tendrá un tamaño de USD 114 mil millones y el Gasto del Presupuesto General del Estado (PGE) llegará a USD 28 mil millones si se “ejecuta” hasta el último centavo. Esa relación (24,5 %) sería la más baja, al menos de los últimos 15 años, y en buena parte explica el estancamiento de la economía, que apunta en este 2022 a no igualar el tamaño del PIB real logrado en 2018, que es apenas superior al del 2014.
Los ingresos por impuestos durante agosto 2022 (USD 1.184M), fueron mejores que 3 años previos, pero no superaron la barrera de los USD 1.200M de 2016 y 2018. En las cifras acumuladas mantengo mi expectativa de que superen los USD 15.200M hasta finalizar el año, empujados por lo que se recauda de Importaciones y la reciente reforma tributaria. Buena parte de esos ingresos no esperados descansan en el saldo de la Cuenta Corriente Única, cuando esperábamos que se vayan “devolviendo” a la economía bajo la forma de disminución de atrasos o mejora de la subejecución presupuestaria.
Hasta agosto de 2022 los Ingresos del PGE son superiores al Gasto “devengado” en USD 883 millones (M), es decir que a la fecha se registra superávit fiscal. La expectativa oficial es revertir tal situación y terminar el año con cerca de USD 2.300M de Déficit Fiscal, lo que debería implicar un mayor ritmo del gasto, ojalá desde este mismo mes y no solamente las últimas semanas del año, que ha sido práctica común en el Ministerio de Finanzas.
Los datos de deuda pública del mes de junio reflejaron que el nivel de atrasos por Presupuestos de años anteriores fue de USD 2.268M y que los atrasos del ejercicio actual, al mes de mayo, fueron USD 1.092M. Con datos del Ministerio de Finanzas, al mes de agosto, el atraso del presente año asciende a USD 1.425M y se lo obtiene comparando el gasto pagado (USD 17.479M) con lo devengado (USD 18.904M).
El gasto que menor ejecución refleja en estos 8 primeros meses del año es el de Capital e Inversión, que de los USD 6.491M presupuestados, solamente ha pagado USD 2.363M. Si el gasto se distribuyera equilibrado durante el año, este rubro de capital e inversión debería estar en USD 4.327M, es decir que la economía solo con este grupo de gasto hubiera recibido USD 2.000M más para dinamizarla.
Es muy difícil esperar reactivación si nos venía preocupando más mantener un elevado saldo en la Cuenta Corriente Única del Ministerio de Finanzas, que ejecutar el gasto y achicar los atrasos.
Se acerca el momento de presentar el presupuesto para el 2023, los números que se manejan dentro del programa con el FMI plantean un déficit de USD 741M para el próximo año, que es una reducción de USD 1.536M con relación a los USD 2.277M de 2022 y USD 4.000M menos que el promedio de déficit fiscal de los últimos 10 años, que fue cercano a USD 5.000M. Las condiciones han cambiado drásticamente desde mayo 9 que pusieron esas cifras. Hay más temas sociales que atender, más políticas de apoyo a empleo y sectores exportadores, principalmente pequeños. Nos vendría bien replantear algunas metas para una próxima negociación de programa económico y contar con mayor orientación al crecimiento.