Ernesto Albán Ricaurte | Quito sin liderazgo nacional
La capital no ha generado en este siglo un presidente de la República
Hay datos que dicen mucho sobre la política de un país. Uno de ellos es el origen de quienes llegan al poder. En el Ecuador del siglo XXI aparece un hecho llamativo: Quito ya no ocupa un lugar relevante en la generación de liderazgos nacionales. Desde el año 2000 han gobernado Jamil Mahuad (Loja), Gustavo Noboa (Guayaquil), Lucio Gutiérrez (Tena), Alfredo Palacio (Guayaquil), Rafael Correa (Guayaquil), Lenín Moreno (Nuevo Rocafuerte), Guillermo Lasso (Guayaquil) y Daniel Noboa (Miami). Ninguno nació en la capital.
Es verdad que Mahuad desarrolló su carrera política en Quito, incluso fue su alcalde. Pero el dato sigue siendo significativo: la capital no ha generado en este siglo un presidente de la República. El último quiteño que ocupó la Presidencia fue Fabián Alarcón, quien gobernó de forma interina entre 1997 y 1998. Es decir, casi tres décadas sin que Quito produzca un presidente. No siempre fue así. Durante buena parte del siglo XX la capital fue un semillero de liderazgos nacionales. De Quito surgieron figuras como José María Velasco Ibarra, cinco veces presidente de la República y protagonista central de la política ecuatoriana durante décadas; Camilo Ponce Enríquez, quien gobernó entre 1956 y 1960; o Rodrigo Borja Cevallos, presidente entre 1988 y 1992.
El fenómeno es curioso. En la mayoría de países la capital suele ser un centro de articulación política y de formación de élites dirigentes. Allí se concentran universidades, partidos, medios e instituciones del Estado. En Ecuador se ha producido un desplazamiento del liderazgo político. Mientras Quito se consolidó como centro administrativo del Estado, buena parte del liderazgo electoral nacional comenzó a surgir en otras regiones del país, fundamentalmente en Guayaquil.
No se trata de una competencia entre ciudades. Es más bien una pregunta sobre la evolución de nuestra política: ¿por qué la capital del país dejó de proyectar líderes nacionales? La explicación podría estar en la propia estructura del país. Si bien Quito es el centro administrativo, el poder económico y las redes que sostienen los proyectos políticos están en Guayaquil. Queda claro que Quito administra el Estado, pero hace tiempo dejó de disputar el poder.